RAÍCES
Así es la casa en la que Franco Colapinto vivió su infancia: las fotos
Franco Colapinto es hoy uno de los nombres más fuertes del automovilismo argentino y, desde su ingreso a la Fórmula 1 con Alpine en 2025, cada carrera se convirtió en motivo de orgullo nacional. Sin embargo, detrás del presente exigente de la máxima categoría, existe un espacio íntimo que ayuda a entender de dónde viene: la casa de su infancia en Pilar, donde empezó a gestarse el sueño de llegar al podio mundial.
La vivienda, de estilo moderno y funcional, fue el escenario donde Franco Colapinto pasó largas horas practicando con simuladores y ajustando sus primeros karts. En esas habitaciones iluminadas por ventanales amplios, el joven piloto aprendió a convivir con la disciplina, la frustración y la constancia que requiere un deporte tan costoso y competitivo.
El living familiar conserva fotografías de sus primeras competencias y objetos que remiten a una época en la que su carrera todavía dependía del esfuerzo de sus padres y del apoyo de un entorno reducido. Ese contexto, muchas veces dejado de lado en la cobertura mediática, explica la raíz de un corredor que hoy enfrenta las presiones de la Fórmula 1, con la diferencia de que antes corría en pistas de karting locales y ahora lo hace frente al mundo.
El garaje, convertido en santuario de recuerdos, todavía guarda los karts con los que debutó en el automovilismo argentino. Allí también se instaló un simulador de F1, herramienta clave para entrenar y conocer circuitos que en ese entonces parecían lejanos. Hoy, desde Alpine, esos mismos trazados forman parte de su rutina semanal, en un contraste que refleja la magnitud de lo que logró en apenas unos años.
Lo cierto es que, aunque la casa de Pilar representa el costado íntimo y humano del piloto, su presente dista mucho de esa tranquilidad. Como flamante titular de Alpine, Franco Colapinto debe demostrar que no es solo una promesa, sino una realidad capaz de sostenerse en una categoría que no perdona errores. Las presiones económicas, los contratos y la exigencia deportiva se suman a la expectativa argentina de volver a tener un referente en la F1 después de décadas.
En definitiva, el hogar de su infancia es más que un lugar de descanso: es el recordatorio de que detrás del joven que hoy maneja el A525 y enfrenta a gigantes del automovilismo, hay un chico que empezó soñando en un living de Pilar. Y si algo queda claro es que, en Alpine o en su casa, el desafío de Franco Colapinto recién empieza.