CONFESIONES
El Polaco confesó cuál es el trauma más grande de su vida: “Sufría un montón”
En una sincera entrevista en el programa "Con todo respeto", conducido por Andrea Rincón, el reconocido cantante argentino El Polaco reveló uno de los episodios más difíciles de su vida que lo marcó profundamente desde su infancia. El artista, conocido por su energía y alegría en el escenario, dejó al descubierto un lado más vulnerable al hablar sobre el impacto que el alcoholismo de su padre tuvo en su niñez y en su vida adulta.
El Polaco compartió una fuerte revelación: "Yo con mi papá jamás me tomé una cerveza porque de chico ya lo veía beber y eso me traumatizaba. A los ocho años ya tenía gastritis de tanto sufrir viéndolo tomar". Estas palabras reflejan la cruda infancia que vivió, una etapa en la que se vio obligado a asumir responsabilidades que no le correspondían, convirtiéndose en el sostén emocional de su familia a una edad muy temprana.
Relató con detalle cómo transcurrían las mañanas en su hogar. Su padre se levantaba temprano, a las 4.30 de la mañana, e iniciaba su día con ginebra. Para El Polaco, prepararse para ir a la escuela bajo esas circunstancias era devastador. En ese ambiente, decidió que debía cuidar de sus hermanos menores, a quienes describe como su propio equipo. "Ellos saben que estoy, y me sale del corazón. Estábamos tan solos cuando éramos chicos que nos unimos mucho", expresó, subrayando la solidaridad y unidad que caracterizó a su familia en aquellas épocas difíciles.
El Polaco también compartió uno de sus recuerdos más tristes, el de una Navidad pasada prácticamente en soledad. Eligió quedarse con su padre esa noche, aún sabiendo que él no regresaría antes de medianoche. "Recuerdo una Navidad que le dije a mi mamá 'no voy a dejar solo a mi viejo' y me quedé con él. Pero él llegó 12.30, comió una empanada fría, y mientras todos festejaban, yo me sentía solo. Al final, terminé cubriéndolo porque estaba alcoholizado", evocó con nostalgia. Estas experiencias dejaron cicatrices profundas en su vida, llevándolo a cuestionar muchas veces cuándo terminaría ese sufrimiento.
Ya en la madurez de sus 40 años, El Polaco admite que esos momentos le robaron parte de su infancia, una realidad que describe como "una parte de mi vida que me la sacaron". No obstante, también asegura que el dolor vivido se transformó en fuerza y determinación para amar intensamente. Hoy, ese sufrimiento se ha convertido en el motor que impulsa su vida profesional y personal, forjando a un hombre que es un padre presente, un hermano protector y un artista apasionado por su arte y sus raíces.