2025-08-26

Museo de Malvinas en Bariloche: el sueño del avión “volando” sobre el espejo de agua se hizo realidad

Un día para no olvidar.

Cerca de las 13 había comenzado la labor de desplazamiento del avión hasta la orilla del lago Nahuel Huapi, para colocarlo en la torre dispuesta sobre una plataforma, con el fin de que el Mirage quedara “en el aire”. Para cumplir con el objetivo, dos grúas lo sostenían y una plataforma elevadora móvil permitía que los operarios trabajaran en las alturas. Apenas minutos después de las 17, cuando uno de los trabajadores desprendió el último sujetador, y el aparato quedó instalado, se escucharon aplausos de los que observaban la escena. El corazón del Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur comenzó a latir, aunque todavía no abrió sus puertas.

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El Mirage, imponente.

El director de Veteranos de Guerra de Río Negro, Ruben Pablos, nunca se alejó del lugar. Iba de la oficina del museo al sitio donde se desarrollaban las labores relativas a la aeronave, mientras, a la vez, revisaba otras tareas. Porque la del martes resultó una jornada especialmente fructífera. Además de lo vinculado a la aeronave, las faenas fueron diversas. Por ejemplo, destacó, a los lados de la “proa” del Crucero General Belgrano (tal el formato del centro de la fachada con vista hacia el lago), la instalación del nombre del museo, junto a unas islas Malvinas con una característica especial: contienen seiscientos cuarenta y nueve orificios (que se iluminarán por las noches), en representación de los caídos. Es decir, seiscientas cuarenta y nueve marcas de sangre derramada, pero transformadas en luz para mostrar que el pueblo no olvida a aquellos que dejaron su vida en el Atlántico Sur, sino que los recuerda como héroes que no dejan de brillar.

Personas observando el avión.

Justamente, a unos metros bajo esas luminarias, se sitúa el Memorial donde los nombres de los caídos los inmortaliza. En la “espalda” de uno de los espacios donde se ubica ese recuerdo, dice “1557 kilómetros de Puerto Argentino”. Sin embargo, la distancia no parece tal. Es más, la geografía, en este caso, miente. Las islas, para muchos, están dentro del cuerpo. Es decir, el sentido de pertenencia es tal que, más allá de que los mapas hablen de unas marcas pequeñas en el sur del mundo (a veces, incluso, según quien los diseñe, con un nombre extranjero), esos trozos de tierra rodeados de agua resuenan profundamente.

La "nariz" del avión está en deirección a Malvinas.

Lo que se vivió el martes 26 de agosto de 2025 es probable que haya sido el preámbulo de lo que nació para ser una constante. Cuando atardecía, turistas y locales se acercaban para sacar fotografías; algunos se retrataban junto al avión y otros optaban por sólo dirigir los flashes a la aeronave, sin figurar en medio. También, estaban aquellos que sólo lo miraban. Jóvenes que no habían nacido en el momento del conflicto de 1982 observaban el aparato, quizá tomando dimensión acerca aquello que estudiaron (y no siempre bien) en los manuales escolares.

De algún modo, es lo que ha impulsado la creación del museo. Hablar de las islas; que se discuta la cuestión Malvinas. Y que se tenga en cuenta que se trata de algo que va más allá de aquel conflicto armado. Aunque, claro, dada la cercanía en el tiempo, esa contienda bélica presiona profundo. Algo se retuerce en las entrañas. Duele. Las muertes calan hondo. Aunque también surge otro sentimiento. Se vincula a aquellos que sobrevivieron. Dan ganas de ir y darle un abrazo a cada uno. 

Una estampa que resalta.

Por lo pronto, cuando los operarios culminaron el trabajo y el Mirage, con la patente I-014, quedó sobre el espejo de agua —en honor a los pilotos que volaban a ras del mar durante la guerra—, el cronista se acercó y abrazó a Ruben Pablos, quien mantenía la vista fija en el avión…

—¿Era lo que imaginabas? —consultó el periodista.

—Sí… —dijo Ruben, con un hilo de voz y los ojos húmedos, para luego añadir: —Todo es emoción.

El avión “volando” arriba del Nahuel Huapi fue un sueño suyo. Y, por fin, se había convertido en una realidad.

Una pareja observa el avión, en su primer día de un vuelo eterno.

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