2025-08-26

"Me dejó el celular por un pipazo": el curioso descargo del “jabalí chico” Cid tras acusación por robo

El nombre de Diego Cid vuelve a aparecer en los tribunales. Esta vez, fue acusado formalmente por un robo simple ocurrido en enero. Su descargo ante la Justicia llamó la atención: aseguró que no robó, sino que recibió el celular como “garantía” a cambio de una dosis de droga.

El mismo hombre que abandonó un centro de rehabilitación porque no le dejaban fumar ni recibir visitas íntimas, ahora enfrenta otra investigación penal. Reconoció haber estado con la víctima, pero ofreció una versión particular del hecho.

Diego Antonio Cid, conocido como “Jabalí Chico”, como hermano menor del verdadero “Jabalí”, su hermano Exequiel, y con un frondoso prontuario marcado por estafas, amenazas y robos, suma un nuevo capítulo judicial a su historial delictivo. En una audiencia celebrada este martes la fiscal Sofía Ocampo le formuló cargos por un robo simple, ocurrido el 4 de enero de 2025.

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Según la acusación, ese día, alrededor de las 19 horas, Cid bloqueó el paso de una mujer en la intersección de Beschtedt y Felipe Laguna, la insultó y le arrebató el celular y se retiró. Luego regresó sobre sus pasos, volvió a insultarla y le ofreció la devolución del teléfono a cambio de dinero. La víctima le entregó 27 mil pesos, pero Cid huyó sin devolverle el teléfono.

El hecho, que fue calificado como robo simple, podría haber pasado como un caso más dentro del sistema penal. Sin embargo, fue la declaración del propio imputado la que la convirtió en una audiencia singular.

 “A la señora la conozco”, dijo Cid frente al juez de Garantías Juan Pablo Laurence, y explicó que ambos tienen antecedentes como consumidores de cocaína fumada. Según su versión, el encuentro no fue un robo, sino un acuerdo: “Me pidió si le daba un pipazo, le dije que no, por qué iba a darle de mi  bolsa?”, interrogó y agregó entonces le ofreció dinero para una dosis y “me dejó el celular en consignación y pactamos un encuentro. Me dio parte del dinero y le devolví el teléfono”, destacó.

Más adelante, intentó detallar la transacción con una precisión que descolocó incluso a los profesionales presentes. “Yo le presté 30 mil pesos”, comentó, en relación al valor de una dosis. “Me devolvió casi 28 mil pesos. A la cocaína la fumanos, no la tomamos nosotros, explicó”.

A pesar de esta defensa atípica, la fiscalía avanzó con la formulación de cargos. El proceso fue aceptado sin objeciones, y la investigación quedó formalmente abierta. Por el momento, Cid seguirá en libertad, bajo condiciones mínimas: deberá mantener un domicilio fijo y presentarse ante cualquier citación judicial.

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Este nuevo hecho se suma a una larga lista de antecedentes. En 2023, Cid fue noticia tras haber abandonado un centro de rehabilitación —donde cumpliría parte de su condena— porque, según declaró, lo obligaban a rezar, no lo dejaban fumar ni recibir visitas íntimas. En lugar de continuar con el tratamiento, pidió volver a la cárcel por voluntad propia, aunque en ese momento no había cumplido con los requisitos formales para reingresar.

Entre sus antecedentes más destacados y recientes Diego Cid tiene una condena de dos años de prisión efectiva, dictada por su participación en múltiples estafas inmobiliarias, falsificaciones y amenazas en el marco de la investigación conocida como “Inmobiliaria Gutiérrez”.

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