Bariloche fashion: “La moda hay que adaptarla al lugar en el que estamos”
Al conocerla y conversar con ella, el interlocutor enseguida piensa que Ana Karina Casamayor se sentiría cómoda en el set de filmación de la continuación de la película El diablo viste a la moda (The devil wears Prada, en el inglés original), que están rodando en Nueva York (ciudad que ama).
Todo lo que emprende se vincula a las tendencias y estilos, y, en la actualidad, es una de las responsables de maquillar a las candidatas a reina de la Nieve, a quienes también les da clases de pasarela e imagen personal.
En lo referido a “pasarela”, desarrolla: “El término es amplio, pero llevado al trabajo con las candidatas tiene que ver con la postura corporal, la actitud, la manera de dirigir la mirada hacia un foco… También, con el desplazamiento, las distintas poses, los pasos, los giros…”.
En su estudio, todos los elementos refieren a la moda.
Una charla con la maquilladora es adentrarse en una serie de términos relacionados con el universo fashion. Por ejemplo, menciona la relevancia de las “fotoposes”. “Es algo importante”, destaca, y explica: “Llega un momento en que las chicas van por la pasarela y son retratadas por la prensa e incluso por los familiares que las van a ver. Entonces, debe trabajarse la actitud frente a las cámaras y con la gente que acude a verlas”. En tal sentido, detalla que eso se efectivizó, especialmente, antes del desfile en Grisú. Pero, en forma previa, ella ya había ofrecido un curso de “imagen personal”, sobre todo pensando en la presentación de las candidatas, que se efectuó en el Puerto San Carlos. Al respecto, detalla que ahí se pensó en el “dress code”, es decir, el código de vestimenta.
Y sigue con los términos fashion… “Nosotras las ayudamos a elegir sus ‘outfits’”, apunta, en referencia a los atuendos. De tal forma, desarrolla: “Las chicas tuvieron una clase sobre los diferentes tipos de etiqueta dentro del dress code. En la parte teórica, vimos todo el paso a paso de lo que significa vestir formal. Después, pasamos a la práctica, donde analizamos los outfits que habían traído y así escogimos cuál usarían para la presentación en el puerto”.
“Una clase de imagen tiene que ver con cómo se presenta la persona, cómo se viste, porque la apariencia comunica”, señala, y aprecia que la cuestión “se vincula con un trabajo interior de autoconocerse”.
“Se trata de saber lo que a una le gusta, de sentirse segura a la hora de elegir lo que se va a vestir", dice, y asegura: "Nosotros ‘hablamos’ con nuestra ropa, con el calzado, con la forma de peinarnos y maquillarnos”.
A la hora de definirse, expresa: “Soy asesora de imagen y productora de moda”. Justamente, apunta que esas dos palabras, junto a estilismo, son las que definen el trabajo diario en su estudio personal.
De tal manera, detalla que, entre las cosas que hace, se incluye la formación de gente para que después pueda ingresar en “equipos para un desfile de moda o un fashion week, por ejemplo”.
“También preparo a personas que tienen su propio emprendimiento de moda, que venden ropa, calzado, accesorios… Les enseño a asesorar con las tendencias, la colorimetría, morfología corporal y facial… Dentro de lo que es imagen y moda, hay muchos tópicos”, desarrolla.
Con la moda en el alma.
De algún modo, Ana Karina tiene incorporado el arte de enseñar, ya que durante doce años practicó la docencia. “Antes de dedicarme a este rubro, era maestra, y yo quería llevar eso hacia lo que es moda, imagen y estilismo”, cuenta.
Trabajó en escuelas primarias hasta 2020, cuando la llegada de la pandemia la llevó a tomar la decisión de dar un “volantazo”… o “maquillazo”, si relacionamos la determinación con su profesión actual. En realidad, ya antes tenía, en forma paralela, un estudio de moda, pero a medio tiempo. Por aquel entonces, vivía en Buenos Aires. Pero es oriunda de Tucumán. Justamente, en su provincia natal había trabajado en una escuela en contexto de encierro. “Era un lugar para gente con problemas con la ley, donde yo hacía la parte de formación general y también alfabetización, porque había personas que no sabían leer ni escribir”.
Cuando se mudó a Buenos Aires, se desempeñó en una institución primaria con orientación artística en el barrio Coghlan; también trabajó en Saavedra, en lo que define como “un colegio de elite, para niños de altas capacidades”.
En 2021, decidió, con Pablo, su pareja, venir a Bariloche. Habían visitado juntos la ciudad en 2018, en un viaje de paseo, y consideraron que mudarse para esta parte de la Patagonia era una buena opción.
Pero, a todo esto, ¿cómo fue que se inició el vínculo de Ana Karina con la moda? “Yo empecé con el maquillaje”, devela, para luego ampliar: “De adolescente, tenía problemas en la piel, como dermatitis. Por eso, me interesaba buscar algo para tapar o difuminar las imperfecciones. Así, busqué una respuesta estudiando maquillaje, y luego, dermocosmiatría (en cierta forma, una combinación de dermatología y estética), en lo que ahora soy coach”, expresa.
Asimismo, indica que lo relacionado con la imagen personal comenzó con un curso que tomó. “Fue un viaje de ida”, sonríe, porque nunca más dejó de perfeccionarse. “Profundicé en maquillaje en un estudio de Palermo Hollywood, con gente que realizaba la fotografía de moda y editorial para la revista Caras. Después me recibí de productora de moda con Maite Irazu, que es ‘la’ fashion styling de celebridades en Buenos Aires. Es decir, tuve la suerte de formarme con personas que me llevaron a eventos muy importantes, como el Silkey Mundial, donde fui asistente de vestuario”, narra.
Además, comenta: “Viajo todos los años a Nueva York, para perfeccionarme en maquillaje artístico”. En ese punto, remarca: “Me gusta mucho el estilo de maquillaje que tienen los neoyorkinos”.
Cuando se le consulta por lo que observa en Bariloche, manifiesta: “Creo que es una ciudad que puede crecer mucho en el rubro moda”. Igualmente, puntualiza que se desarrollan varios encuentros que tienen que ver con la temática, apreciando que se les podría dar más visibilidad.
En cuanto a la forma de vestir de los habitantes de la localidad, señala que nota “un estilo montañés, escandinavo”. En tal sentido, opina que “la moda hay que adaptarla al lugar en el que estamos”.