Juicio a un desarrollador inmobiliario en Bariloche: lo acusan de vender once lotes a dos personas diferentes
Todo comenzó con un acuerdo entre socios. En febrero de 2021, Di Tullio, a través de su sociedad Solares de Bariloche, vendió once lotes a Fernando Boudourian, un empresario que, en ese momento, no residía en la ciudad. La operación, que involucraba cerca de 20,000 metros cuadrados, se formalizó mediante dos boletos de compraventa ante el escribano Fabricio Pato.
Con la intención de agilizar el proceso, Boudourian otorgó a Di Tullio un poder amplio para que gestionara las escrituras y, de forma general, realizara otras gestiones comerciales. Lo que parecía un gesto de confianza se convirtió, según la acusación, en la herramienta para una maniobra fraudulenta.
En julio de 2021, haciendo uso de ese poder, Di Tullio retiró la documentación de la escribanía y cedió los derechos sobre los mismos lotes a un hombre llamado Ariel Burgos, quien actuaba en representación de terceros no identificados.
Dos meses más tarde, en octubre de 2021, una sociedad anónima adquirió estos mismos derechos por una suma cercana a los 90,000 dólares. Esta doble venta generó, según la querella, un perjuicio que se estima superior al millón de dólares para Fernando Boudourian y sus socios. La situación se vuelve aún más curiosa al saber que las oficinas de la empresa de Di Tullio y las de la sociedad compradora de los derechos se encontraban en el mismo edificio e inclusive eran representadas por otros socios del agente inmobiliario.
A pesar de que el Ministerio Público Fiscal optó por desistir de la acusación, el caso avanzó gracias a la perseverancia de la querella, impulsada por los abogados Santiago Sarmiento y Martín Govetto. Fue esta acusación privada la que logró sortear obstáculos técnicos y mantener viva la causa hasta la fecha. De hecho, en una reciente audiencia, la querella solicitó "sanear" un error de transcripción en el acta de apertura a juicio, un detalle que, aunque menor, evidencia la minuciosidad y el pulso tenso con el que se maneja el caso.
La querella sostiene que Di Tullio defraudó a sus socios y actuó con dolo, una acusación que la defensa, a cargo de Sebastián Arrondo, ha rebatido en cada instancia del proceso. Con el juicio oral fijado para finales de agosto, la resolución de este proceso está cada vez más cerca.