2025-08-06

“La idea es que Bariloche conozca todo lo que hacen las personas mayores de la ciudad”

Un encuentro que busca revitalizar y visibilizar a la gente grande.

En el Puerto San Carlos, esta semana, a partir de las 10 y hasta las 16, se observa un panorama particular, donde la gente de más edad de la comunidad barilochense se transforma en el centro de atención.

Lee también: Libertad de titiritero: “Un juego actoral completo y desafiante”

Claramente, no es lo habitual en la Argentina actual. O, mejor dicho, es cierto que la denominada tercera edad suele aparecer bastante en los medios, pero sólo porque las noticias exponen pesares lamentablemente habituales, más algún que otro inconveniente que se suma a esa lastimosa pesadumbre cotidiana. Por ejemplo, el reciente veto del presidente Javier Milei a la ley que aumentaba las jubilaciones no hizo más que demostrar, otra vez, que los “abuelos” suelen ser tenidos como un dato más en el mapa económico, sin tener en cuenta las “peculiaridades”. Es decir, gente que se encuentra en el último tramo de su existencia debe sufrir porque simplemente, para muchos políticos, son parte de una estadística y… nada más.

El orgullo de mostrar lo que se hace.

Así, las informaciones que se escuchan sobre ellos hablan de “los jubilados”, casi como si fueran cosas, dejando de lado el rasgo de humanidad. Un catalán (un tal Joan Manuel Serrat, para ponerle nombre al autor de una verdad irrefutable) afirmó que si “después de darlo todo —en justa correspondencia— todo estuviese pagado y el carné de jubilado abriese todas las puertas… Quizá llegar a viejo sería más llevadero, más confortable, más duradero”. La reflexión pertenece a una canción que se dio a conocer en la década del ochenta del siglo pasado. Como se ve, la cuestión lejos está de ser nueva, ni implica sólo a los argentinos. Es cierto que, en ocasiones, parece que este país se empeña en hacer peor lo que ya es malo. Para demostrarlo ahí está lo ya dicho, el veto de la norma que hubiese dado un aumento “pequeño” a ese sector de la sociedad. Y debe remarcarse lo de “pequeño”, porque tampoco es que la diferencia hubiera implicado un cambio significativo en la vida diaria de aquellos que apenas subsisten mientras transitan una parte de la vida donde deberían estar disfrutando.

Espíritu de camaradería.

Ante tal panorama, una propuesta como la del Foro por los derechos de las personas mayores, en Bariloche, no deja de sorprender.

Se trata de un modo de impulsar a que los “viejos” se revitalicen. Es decir, es una manera de brindarles un marco para sentirse mejor.

La alternativa barilochense incluye charlas sobre temáticas de interés para ese franja poblacional, así como actividades artísticas. También se trata de un espacio donde los “abuelos” tienen un lugar para ofrecer productos que ellos fabrican.

Las opciones que se ofrecen por parte de los jubilados son varias.

Agustina Osorio trabaja en la Dirección de Promoción Social, perteneciente a la Secretaría de Capital Humano, Acción Social y Deportes, y es parte de la organización del encuentro. “A la mañana estamos haciendo paneles temáticos sobre diferentes derechos, como la salud, la educación y la accesibilidad, por ejemplo”, explica, a la vez que señala que “cada grupo o centro de jubilados eligió uno de los puntos de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, para hacer una muestra artística después del mediodía”. Luego se realizan clases abiertas de folklore y gimnasia (entre otras cosas), además de verse alguna presentación (lectura de poesía, la participación de un coro y demás).

El folklore, infaltable.

“La idea es que Bariloche conozca todo lo que hacen las personas mayores de la ciudad”, indica Agustina, quien resalta que, en ese marco, también figura aquello que es parte de la feria de producciones. “Realizan telar tejido, huerta, manualidades… Todo se exhibe y se vende”, cuenta.

Sobre las cuestiones que caracterizan la vida de la gente grande en la localidad, Agustina expone: “El tema geográfico suele ser un impedimento grande. La realidad nos muestra que la ciudad es muy extensa. Las distancias son grandes y el clima no ayuda. En general, eso hace que las personas se aíslen más. En ese sentido, promover lugares de encuentro, como este, resulta clave. Porque el aislamiento conlleva deterioros acelerados. Hay que intentar mantener activos mente, cuerpo y vínculos. Para eso, lo único que pueden ayudarnos son las actividades que se hacen en grupo”.

A bailar se ha dicho...

Agustina, quien, desde su labor en Promoción Social, lleva a cabo diversas tareas, afirma: “Trabajar con la gente mayor es lo que más me gusta en la vida. Hace quince años que me desempeño en la municipalidad y siempre deseo estar con personas grandes, porque tienen unas ‘pilas’ bárbaras. Las convocás y vienen, aunque haga frío o llueva. Siempre quieren hacer más cosas. Tienen un espíritu que me fascina y muestran mucha energía”.

Agrupaciones de abuelos de divesos barrios se reúnen en el Puerto San Carlos.

Por su parte, la presidenta del centro El Pinar, del barrio Malvinas, Susana Mancilla, que tiene setenta años, remarcó: “Estamos muy contentos. Este encuentro permite que los abuelos, que suelen permanecer encerrados, salgan y se distraigan”.

Sobre el presente en la ciudad, Susana hace hincapié en ciertos inconvenientes que les toca atravesar a las personas mayores: “En algunas clínicas se ve algo de maltrato. Van abuelas solitas que no llevan el celular para dar el númeo de PAMI, y las tarjetas ya no se las reciben… No se las tiene en cuenta”, dice, y amplía el concepto más allá de lo referido a la salud, apuntando a la burocracia en general: “Vas a alguna oficina y te mandan de acá para allá, que subas, que bajes… Con las abuelas no se puede hacer eso”.

Magia en lana.

La mujer cuenta que en el barrio Malvinas, además de alrededor de una docena de abuelas que asisten a las reuniones que se hacen en su quincho (ella cedió el espacio porque no había ningún lugar en la zona que se pudiera utilizar), suelen visitar a otras que, por diversos motivos (como impedimentos físicos), no pueden salir de sus casas.

Oferta en artesanías.

LO QUE FALTA

El Foro por los derechos por las personas mayores comenzó el lunes y se extenderá hasta el viernes.

Así, de 10 a 12.30, el jueves se desarrollará un panel temático sobre “educación permanente”, mientras de 13 a 14 se hará una presentación artística centrada en cuestiones relacionadas con la Convención Interamericana por los Derechos de las Personas Mayores. Tras eso, habrá clases abiertas y una muestra de talentos.

Pañuelos al viento.

El viernes, en tanto, por la mañana se efectuará una asamblea donde se reflejarán las conclusiones que deje esta experiencia, a la vez que se apuntarán propuestas. Después llegará el turno de una foto grupal, para luego dar lugar al baile.

Cabe remarcar que la invitación para participar de las actividades está dirigida a toda la comunidad, sin importar la edad.

Una propuesta que se aplaude.

La gente mayor es la que desarrolla las propuestas, pero las acciones pueden ser disfrutadas por todos.

Incluso, durante los tres primeros días, fue notoria la presencia de turistas que se acercaron a conocer de qué se trataba el encuentro e incluso realizaron compras de los productos que ofrecían los abuelos emprendedores.

Te puede interesar