Confesiones explosivas
Susana Giménez ventiló la verdad del tapado y su pelea con Graciela Alfano: “No voy a soportar que…”
El regreso de Por el mundo trajo consigo más que paisajes internacionales: en su primer episodio desde Estambul, Marley y Susana Giménez ofrecieron no solo humor y anécdotas, sino también una inesperada aclaración sobre una vieja polémica que involucra tapados, fotos y enemistades históricas.
Durante el recorrido por la capital turca, Marley le propuso a Susana Giménez responder preguntas de sus seguidores. Una de ellas apuntó directo al recuerdo colectivo del espectáculo: “¿De quién era realmente el tapado de María Julia Alsogaray?”. Lo que parecía una consulta trivial desató una ola de recuerdos, confusiones y reproches del pasado.
“Estábamos Graciela (Borges) y yo, y nos hicimos una foto cada una. El mío era un zorro plateado, creo…”, dijo Susana Giménez entre risas. Al parecer, el fotógrafo le pidió el abrigo para repetir la toma con otra figura, y ella accedió sin imaginar el revuelo que vendría después. “Y Graciela le dijo ‘no te lo abras…’”, recordó, dejando en claro que se refería a Borges y no a Graciela Alfano, como Marley creyó al principio.
Pero la anécdota no se quedó ahí. Con tono más firme, Susana Giménez dejó en claro que no iba a permitir que se instale una versión falsa: “No voy a soportar que diga que el tapado es de ella porque no estaba”. Y aunque no quiso ahondar en el conflicto, sus palabras marcaron distancia. “¿Que lo mandó por correo? No quiero entrar en el tema”, sentenció.
La relación entre Susana Giménez y Graciela Alfano nunca fue fluida, y en este intercambio quedó aún más evidenciada. Consultada por Marley sobre una posible reconciliación, fue categórica: “No, jamás fuimos amigas ni lo seremos”. Incluso recordó cuando Alfano visitó su programa por una ocurrencia del histórico productor Luis Cella, en pleno Día del Amigo.
Además, volvió a mencionar un viejo y controvertido episodio: la supuesta brujería que Graciela Alfano le habría hecho hace décadas. Según Susana Giménez, un grupo de jóvenes le confesó que fueron contratados para hacerle un “trabajo de muerte”. “Pagó cinco mil dólares”, afirmó con seguridad.
Una vez más, Susana Giménez mostró que los años no le han quitado espontaneidad ni memoria. Y que, cuando se trata de viejas disputas, tiene muy claro a quién le presta el tapado... y a quién no.