2025-08-03

El Instituto Balseiro, un bastión que cumplió 70 años de enseñanza

“Nuestros jóvenes tienen que estar formados al más alto nivel o de otro modo no tendrán futuro”, afirmó el director de la entidad.

Recientemente, en una entrevista al físico Rolando Granada, que este año recibió el prestigioso premio de la Union for Compact Accelerator-driven Neutron Sources (UCANS), el especialista en neutrones destacó el hecho de que, en la Argentina, al comenzar la segunda mitad del siglo XX, al revés de lo que normalmente suele pasar, se había optado por responder, frente a un error, con una acción positiva.

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“A diferencia de lo que normalmente nos ocurre ante un fracaso, de tirar todo al tacho, en este caso se aprendió una lección. Se trató de superar un problema y, de un proyecto totalmente fallido, nació todo esto”, dijo el profesional. La referencia era a los experimentos llevados adelante por el austríaco Ronald Richter en la isla Huemul, donde, claramente, lo que había pasado fue considerado una debacle.

El por entonces presidente, Juan Domingo Perón, en 1951, envalentonado por lo que le decía el europeo, anunció públicamente que se habían llevado a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica.

Era una noticia de trascendencia mundial… pero, al año siguiente, tras la visita al lugar de una comisión investigadora, viendo que todo, en realidad, parecía un delirio, se decidió dar de baja aquello. Y, más allá de eso, la cuestión, a partir de la determinación de continuar con la idea de fortalecer ciencia e investigaciones, fue el germen de lo que se ve hoy en el Centro Atómico Bariloche, con el Instituto Balseiro como un punto académico de renombre internacional. Y ese sitio, precisamente, cumplió hace unos días setenta años del momento en que allí comenzó la enseñanza a sus primeros alumnos.

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La entidad nació de la firma de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo. Esa rúbrica se produjo el 22 de abril de 1955, pero fue el 1° de agosto de aquel año cuando se dieron clases por primera vez. “Hoy el Instituto tiene trece carreras, cuatro de grado y nueve de posgrado, donde se enseña física e ingeniería, y se combinan la tecnología de materiales, con la neutrónica, las tecnologías cuánticas, la medicina nuclear y la radioterapia, la física de altas energía, la física nuclear, la inteligencia artificial, la nanotecnología y muchas otras disciplinas más”, destacó el director de la institución, Mariano Cantero, durante el acto de aniversario.

“En este mundo que vivimos, que se viene a alta velocidad, nuestros jóvenes tienen que estar formados al más alto nivel o de otro modo no tendrán futuro”, aseveró Cantero, quien también dijo: “Tenemos que celebrar el camino recorrido, que estamos acá y todo lo que le hemos dado a nuestro país. Tenemos que mostrarlo y contarlo orgullosamente, y celebrar que estamos planificando un futuro juntos con muchísimo para darle a la sociedad argentina”.

Cabe resaltar que el panorama actual de la ciencia en el país vive momentos de incertidumbre. En el marco de la entrevistada citada al comienzo del artículo, al ser consultado por el tema, el físico Rolando Granada consideró, justamente, que la actualidad es “muy preocupante”, y, al describir la problemática, advirtió: “Las universidades nacionales están siendo castigadas a través de un ajuste, con la asignación de presupuestos que, prácticamente, hacen inviable su funcionamiento. Parte de eso tiene que ver con los salarios de los docentes, que son bajísimos, pero también se relaciona, sobre todo, con la imposibilidad de realizar el otorgamiento de becas y asegurar que la formación de nuestros jóvenes tenga la misma calidad que ha tenido en el pasado. Los equipos de investigación se van degradando y la juventud se marcha. Es un problema muy serio a futuro. Armar esos equipos cuesta mucho tiempo. Desarmar, desgraciadamente, resulta fácil, al no cuidar semejante capital que la nación tiene en sus universidades, en sus grupos, en sus laboratorios y en sus instituciones de ciencia y tecnología, como son, bueno, mi propia institución, que es la Comisión Nacional de Energía Atómica, el INTA (Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria) y el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial)”.

“En un mundo donde la ciencia y la tecnología marcan el rumbo y, también, van diferenciando cuáles pueden ser las expectativas de las naciones, dependiendo de la importancia que se les asigne a pilares como la educación, la salud, la ciencia y la tecnología, la situación preocupa por lo que sucede ahora, pero también por el futuro”, había apreciado Granada.

En ese contexto, entonces, el Instituto Balseiro acaba de festejar la ocasión en que se impartieron enseñanzas por vez primera, evocando aquella jornada inicial de clases de setenta años atrás. La institución, de ese modo, se presenta como un bastión a preservar.

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