Dormir bien: una cuestión de salud que hay que priorizar
“La evolución biológica es muy lenta, pero la evolución con respecto a cómo vivimos es muy rápida”, explicó el profesional. “Entonces, en los últimos años, el ser humano ha querido vivir de noche como si fuera de día y eso biológicamente es imposible. Esa adaptación la estamos viviendo -al menos ahora en esta etapa de la humanidad- con trastornos del sueño”.
“Y realmente lo más terrible de esto no es solamente no poder dormir, sino que esto trae aparejado un montón de complicaciones a largo plazo que tienen que ver con la predisposición de muchas enfermedades, ya sean inflamatorias, tumorales”, alertó.
Estos trastornos, desde la medicina integrativa, se abordan de manera concreta. “Una de las intervenciones más fuertes que hacemos es sobre el sueño. Porque nosotros cuando vamos a dormir, el famoso ritmo circadiano -día y noche, día y noche, que se repite cíclicamente-, tiene que tener un determinado ritmo. Nuestro cerebro se tiene que apagar a la noche para poder estar disponible al otro día”, señaló. “Si el sistema hormonal no se apaga de noche y no está con la energía para determinados procesos que se producen a la noche, el cuerpo no se regenera al otro día. Y esto es todo acumulativo”.
Cuando dormimos mal, describió, “hay una cascada inflamatoria de sustancias químicas que se van acumulando en nuestro organismo y, a la larga, termina sobrecargando todo el sistema”.
Explicó que no todos necesitamos las mismas horas de sueño y también esa necesidad varía según las épocas del año. “En la consulta y en una entrevista individual, vemos qué cantidad de horas pueden dormir las personas”, aclaró. “En general, mientras uno se va poniendo más viejo, necesita menos horas. Y en distintas épocas del año también, porque esta biología que nos acompaña hace miles de millones de años, dormía a la noche y se levantaba con el sol. Y no es lo mismo en el invierno que en el verano”.
Teniendo eso en cuenta, ¿cuáles son las recomendaciones para tener un buen sueño? “Una de las más importantes es poder tener esquemas que podemos repetir en los días sucesivos, no acostarnos en distintas horas todos los días”, señaló. “Eso es extremadamente importante porque el cerebro se acostumbra tanto a lo bueno como a lo malo y economiza. Economiza hormonas, cortisol, melatonina, entonces es importante tener un ritmo”.
En segundo lugar, “es crucial no estar en las pantallas una hora y media, dos horas antes de acostarse”, recomendó. “Porque el cerebro interpreta que es de día todavía”. El problema es que no puede entrar en ritmo la melatonina, “esta hormona que nos hace como una cobija para que tengamos un sueño profundo y agrupador”. Ante la exposición a luz, “el cerebro dice que es de día, ‘no segregues melatonina todavía porque no hace falta’”.
Otro factor importante es cenar temprano y liviano. “Hay un estudio muy reciente que dice que no solamente no hay que comer copiosamente, sino tratar de evitar la proteína animal a la noche”. Sino, “el cuerpo va a estar ocupándose en digerir esa comida. Y ahí llega el famoso insomnio de las 3 de la mañana”.
“Si queremos tener un ritmo reparador, no pantallas, cenar temprano y tener ritmo. Eso es extremadamente importante. Y a la mañana, en lo posible, ponerse al sol o a la claridad del día”, resumió. “Nosotros vivimos al mismo ritmo que la naturaleza, que los animales, que las plantas. Ese es nuestro origen. El tema es que somos seres sociables, mentales, que tenemos que estar produciendo o haciendo cosas”.
También explicó que “el cuerpo se adapta a las cosas que son nocivas enfermándose. Comer azúcar, la adaptación es hacer una diabetes. No dormir, la adaptación es tener trastornos mentales, psiquiátricos y físicos de todo tipo”. Y aclaró que “se recomienda en algunas personas dormir siesta que no supere la hora” pero “no pasa lo mismo que a la noche”. Sobre eso, dio una explicación desde la medicina antroposófica: “es un poco más compleja, tiene que ver con cuerpos suprasensibles que se desprenden a la noche. Un cuerpo que se llama “cuerpo astral”, que es el cuerpo anímico, se desprende del cuerpo físico y lo deja trabajar tranquilo”. “Una persona que no duerme está desvitalizada, está pálida, adelgaza, está como corrompido su cuerpo. Y tiene que ver con este cuerpo astral que lo va desvitalizando”.
Para terminar, señaló que hay sustancias que puede utilizar cualquier persona, como el magnesio y algunas plantas. “A las 7, 8 de la noche tomar una dosis de magnesio es bueno. No es un somnífero, pero sí a largo plazo mejora la estabilidad de las neuronas, entonces mejora la calidad del sueño”, indicó. “Después tenemos plantas como la valeriana, la melisa, la pasiflora. Se pueden utilizar en extracto seco, en pintura madre, que uno puede usar para ir también preparando este sueño”.
“Son rituales también que uno puede hacer. El cuerpo lo nota como algo amoroso para llegar a este sueño profundo y reparador lo más natural posible”, expresó. “Y la sustancia estrella es la melatonina, que también es una sustancia natural”.
Las vías de comunicación son el Instagram @drmauroblanche y el nuevo teléfono es 29 20 64 93 64. Se podrán hacer consultas presenciales en Bariloche entre el 12 y el 14 de agosto.