2025-07-28

REACTOR MODULAR ACR300

INVAP se potencia en modo nuclear

Una empresa inversora estadounidense, habría adquirido la patente del reactor modular ACR300 de INVAP. La empresa rionegrina patentó el modelo en diciembre 2024 en el país del norte.

Ya a fines del año anterior se confirmó la noticia que INVAP (Investigaciones Aplicadas) diseñó un reactor modular de 300 megavatios y registró la patente del mismo en Estados Unidos. El ACR300 pertenece a la familia de los pequeños reactores modulares (SMR, por su sigla en inglés). Estos, gracias a su menor tamaño y costo, pueden ubicarse en casi cualquier terreno.

Distintos portales dedicados a temas energéticos nucleares informaron que se espera que este tipo de tecnología permita seguir incrementando la lucha contra el cambio climático. Además, al mismo tiempo, le proveerá energía a los centros de datos especializados para continuar con el desarrollo de IA. De esta manera el ACR300 es una pieza fundamental del Plan Nuclear argentino.

Al respecto se aclaró que INVAP y la empresa estadounidense habrían conformado una sociedad para el diseño y la futura fabricación de estos reactores exportables. Tras consultas directas con INVAP, desde Espacio Tech no se obtuvo una confirmación por parte de la empresa con epicentro en Bariloche.

Asimismo se confirmó que ‘Investigaciones Aplicadas’ oriunda de la provincia de Río Negro, patentó el diseño de un reactor nuclear modular compacto, bautizado ACR300. La patente fue otorgada por la Oficina de Patentes y Marcas registradas de los Estados Unidos. Así, la empresa fundada en 1976 en Río Negro busca ampliar alternativas dentro de la industria energética, en el marco de la transición que se está dando en diferentes países del mundo.

La construcción de un reactor modular pequeño (SMR) ACR300, diseñado por INVAP, en el predio de Atucha, dicho reactor promete mayor seguridad, costos reducidos y una construcción mas ágil, ideal para regiones con menor acceso a energía.

Desde el gobierno nacional se impulsa la temática ya que se considera que el aumento de demanda de energía que implica la Inteligencia Artificial (IA) va a generar en el mundo entero un resurgimiento de la energía nuclear después de décadas de declive. El plan también se centra en desarrollar reservas de uranio para abastecer la demanda interna y posicionar a Argentina como exportador de combustible nuclear de alto valor agregado.

Por otra parte Argentina está posicionándose como un actor clave en el mercado global de uranio con un ambicioso plan que combina 18 proyectos mineros y una estrategia nuclear renovada. Liderado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y respaldado por el Plan Nuclear Argentino, el país busca reducir su dependencia de importaciones de uranio, fortalecer su matriz energética y captar inversiones extranjeras en un contexto de alta demanda global. Sin embargo, los desafíos regulatorios, ambientales y geopolíticos plantean interrogantes sobre la viabilidad de esta apuesta.

De los 18 proyectos mineros, 14 se ubican en la Patagonia, con ocho en Chubut, donde destaca Cerro Solo, la mayor reserva de uranio del país. Otros proyectos clave incluyen Laguna Salada, en evaluación económica preliminar, y el proyecto Amarillo Grande en Río Negro, liderado por Blue Sky Uranium y Abatare Spain, que cuenta con la mayor estimación de recursos NI 43-101 de uranio en Argentina, junto con un valioso subproducto de vanadio.

Qué es un reactor modular y cuáles son sus ventajas

Según la definición del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), los denominados SMR (small modular reactors) son “reactores nucleares avanzados con una potencia de hasta 300 megavatios por unidad, lo que representa cerca de un tercio de la capacidad de generación de los reactores nucleares de potencia tradicionales”.

Su formato modular permite que sus sistemas y componentes se ensamblen en la fábrica y se transporten como una sola unidad al lugar de instalación. De esta manera, se evitan las grandes obras civiles a las acostumbrados en los sitios de los reactores convencionales que hoy se conocen, con las correspondientes demoras en su construcción.

Desde el punto de vista de la ecuación económica, señalan los especialistas, mientras el primer módulo del SMR entra en producción y comienza a generar ingresos, se puede continuar con la construcción de los sucesivos módulos e ir escalando el proyecto.

Este tipo de tecnologías avanzadas permitirían, según señala el OIEA, “producir electricidad de base y despachable, así como otros productos energéticos necesarios para la descarbonización de sectores como la industria, el transporte y la desalinización de agua marina”. Y añade que “son ideales para mercados de nicho en los que los grandes reactores no son viables, como aquellos lugares con pequeñas redes eléctricas o que están ubicadas en zonas remotas”.

 

 

 

 

 

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