2025-07-16

La “periodista decana” Graciela Narvaez presenta un libro de cuentos

“Siento una emoción muy reconfortante cuando me refugio en los escenarios de la literatura”, afirma la escritora.

Graciela Narvaez nació en Córdoba, pero hizo de Bariloche su lugar en el mundo. Llegó a la Patagonia a fines de los setenta, como una forma de escapar de la barbarie sangrienta que el terrorismo de Estado, en aquella provincia, imponía de una manera particularmente agresiva. Aquí desarrolló una carrera en la docencia y el periodismo (en 2019 fue reconocida como “periodista decana” por el Concejo Municipal). Ahora, se anuncia la presentación de su primer libro, Al límite, conformado por cuentos. La cita es para el miércoles a las 18.30, en el centro cultural ubicado en Pasaje Gutiérrez 890.

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Ella dice que, antes de darlos a conocer, dejó madurar los textos. De esa forma, a la hora de preparar la obra, rastreó entre viejos cuadernos repletos de narraciones que leyó con “nuevos” ojos. En tal sentido, evoca un consejo que escuchó en un taller literario que brindó la escritora Marcela Cruzat: “Decía que hay que dejar los cuentos en el ‘freezer’, para después volver a leerlos y quizá rehacerlos”, recuerda Graciela.

La autora volvió a textos que ya tenía escritos para darles una mirada distinta y así seleccionar los que pasaron a formar parte del libro.

A la hora de definir los textos que integran Al límite, señala: “Son relatos largos, donde planteo el tema de los límites que solemos tener en la vida y no podemos o no sabemos solucionar. Son cuestiones que nos llevan a situaciones bastantes complicadas. A veces, a partir de ahí, nos reformamos”. Y ahonda: “Los temas de los cuentos son diferentes entre sí, pero, precisamente, el factor común, lo que los liga, es estar al límite”. Así, habla de momentos donde “el sujeto se ve obligado a escarbar en su interior, en lo más profundo, y de ese modo empiezan a cruzarse emociones, valores, sentimientos, recuerdos…”.

Portada del libro.

Más allá de que la temática, entonces, apunta a instantes que ponen en jaque a los individuos, la “dureza” argumental no condicionó un contexto adverso a la hora de sentarse frente a la hoja en blanco. Es decir, el proceso creativo tocó sitios complejos, pero no se tradujo en algo áspero. “Siento una emoción muy reconfortante cuando me refugio en los escenarios de la literatura. Estoy cómoda acompañada por los personajes, participo en sus aventuras… Todo eso me hace darle un sentido a la vida más allá de lo rutinario, lo cotidiano y lo doloroso”, expresa Graciela. Y si bien la escritura, en su caso, no surgió conjuntamente con una necesidad de publicar, ante el desembarco de la obra, sonríe y se anima a pronosticar: “Seguro que habrá otro libro”.

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