Emprendedoras que reciclan: reviven materiales y crean productos originales
“Cada compra es un hilo que refuerza el trabajo digno, la economía local y la red de mujeres que crean con sus manos”, se lee en uno de los carteles que se ven por estos días en el Salón Cultural de Usos Múltiples (SCUM), en Moreno y Villegas, donde se está desarrollando la edición invernal de Uniendo Tramas, el colectivo de emprendedoras textiles de la ciudad.
En esta ocasión, destaca la presencia de varios proyectos que tienen al reciclado como base.
Por ejemplo, Anabella Alvarado llegó a Bariloche hace un par de años, proveniente de Buenos Aires, acompañando a una sobrina, y finalmente ella también se quedó.
Hace un año comenzó con su propuesta, denominada Zuana, dedicada a accesorios para nenas, como colitas y hebillas para el pelo.
Lo curioso es que realiza todo con material de descarte de una fábrica de ropa para bebés porteña, que su madre le envía desde Buenos Aires. Cabe aclarar que los recortes se los entregan de manera gratuita.
Así, pedazos de tela que normalmente irían a parar a un basurero de la capital argentina se rehacen como adornos para el cabello de nenas en Bariloche.
La mamá de Anabella es costurera, así que la idea de coser siempre rondó por la cabeza de la joven, pero fue recién cuando llegó a esta parte del sur cuando decidió dedicarse a la producción, a partir de ese conocimiento del que se había impregnado casi por ósmosis natural, al vivir en un ambiente donde trabajar con telas era habitual. “Es algo que me gusta, y se transformó en una salida laboral”, dice ella.
Anabella, junto al stand con sus productos.
También puede citarse el caso de Karina Inalef, con su emprendimiento GusMiaBche (el nombre remite a sus hijos, Gustavo, de diecisiete años, y Mía, de trece).
Karina se especializa en carteras, mochilas, neceseres, bolsos materos y demás.
Decidió llevar adelante el emprendimiento debido a la pandemia. Hasta aquel momento, armaba cajas en una empresa de diseño gráfico, pero con la llegada del covid quedó sin trabajo.
Ante ese panorama, con su marido se dedicó a la comida. Juan, el esposo, es chef, entonces él cocinaba y ella ayudaba a repartir lo que la gente solicitaba por Facebook.
Con el coronavirus en retirada, Juan volvió a su labor como cocinero en un hotel de renombre. Karina, en tanto, no conseguía trabajo, así que decidió realizar un curso de costura, algo en lo que incursionaba por primera vez.
El taller en el que participó apuntaba a la creación de camperas. Luego, ya con esos conocimientos, optó por buscar en Internet cómo fabricar carteras. “Con esa base que había adquirido, al saber usar una máquina familiar, conseguí aprender rápido”, señala.
Si bien al principio utilizaba la tela denominada cordura, luego optó por reciclar material de jean. De esa manera, pantalones deshilachados pasaron a ser carteras nuevas. “Hago algo que me gusta, con lo que me siento bien”, afirma Karina, quien hace cinco años que forma parte de Uniendo tramas.
Karina, contenta al lado de los estantes donde muestra sus creaciones.
En el SCUM, entonces, se observa que el reciclado se presenta como una buena opción para aquellas mujeres que incursionen en labores destinadas a llevar adelante emprendimientos propios.
En ese espacio, diversos afiches, además, completan el concepto de Uniendo tramas. Así, en los posters que adornan el lugar se leen frases como:
“Somos la trama que sostiene, aun cuando todo parece deshilacharse”.
“Detrás de cada prenda hay vínculos que abrigan y trabajo que dignifica”.
“Apoyar a las trabajadoras es fortalecer la economía local y la trama que tejemos entre todas”.
“Sostener la trama también es elegir con conciencia”.
Quienes deseen apoyar la labor de las emprendedoras aún pueden hacerlo… aunque están en tiempo de descuento. El lunes es el último día para visitar Uniendo tramas en su edición de invierno, desde las 10 a las 19.