Deporte y salud: beneficios de la natación en aguas frías
Se considera una práctica extrema pero además es una herramienta para mejorar la salud física y mental. El médico generalista y nadador de aguas frías Adolfo Macedo explicó los fundamentos: “Es una actividad que lleva al cuerpo a una situación límite, pero controlada”.
Uno de los efectos más visibles es la vasoconstricción periférica: “al entrar en contacto con el agua fría, el cuerpo reduce el flujo sanguíneo superficial para conservar el calor en los órganos vitales, un estímulo para la microcirculación y la oxigenación de los tejidos”. Y ese estrés térmico, si se maneja adecuadamente, “puede generar adaptaciones beneficiosas”, explica. “El ‘eustrés’ es el estrés positivo que, si nos exponemos en forma controlada, nos ayuda a mejorar nuestra respuesta al estrés general”.
El médico generalista sugiere que la clave está en la repetición: cuanto más se practica, más se adapta el cuerpo, mejorando su capacidad de respuesta. También, esta exposición repetida al frío “estimularía la reactivación de la grasa parda (una grasa presente al nacer pero que se va inactivando con el paso del tiempo) que tiene la función de quemar ácidos grasos del tejido adiposo para generar calor”, señala el especialista.
Del mismo modo, pueden beneficiarse quienes practican otras disciplinas. El frío tiene un efecto antiinflamatorio que puede aliviar dolores musculares y articulares, actuando como una especie de inmersión en hielo pero en movimiento. Para corredores, ciclistas o quienes entrenan intensamente, es una excelente práctica complementaria.
Pero además, más allá de lo físico, la inmersión en aguas frías impacta profundamente en la mente. “El primer momento es de shock, el cuerpo interpreta el frío como algo peligroso. Pero eso te obliga a enfocar, a estar completamente presente”. La práctica lleva a una respiración controlada, el control en cada movimiento, en lo que pasa en el cuerpo, y el objetivo de entrar y salir del agua en forma segura. “Es un estado similar al de la meditación: la mente se aquieta y salís con mayor claridad mental”, describió el médico. “Esto se debe a la activación del sistema nervioso parasimpático, el que nos relaja”.
La natación en aguas frías es una actividad invernal asociada a beneficios integrales, tanto físicos como mentales y sociales. Siempre tomando los recaudos necesarios: control médico -“no nos olvidemos que implica un estrés inicial para el cuerpo”- supervisión adecuada -“nunca solo en invierno, siempre en compañía”- y con la preparación correspondiente.