Para turistas que buscan dinosaurios y algo más
El reciente estreno mundial de Jurassic World: renace puso de “moda” una vez más a los dinosaurios. Desde que en 1993 Steven Spielberg inició la saga jurásica, ante cada nueva película, los animales extintos viven su florecimiento con juguetes, figuritas y demás. Curiosamente, el eco de ese interés a partir de las producciones fílmicas también llegó a los museos que tienen relación con los “dinos”. No deja de ser una buena noticia que un producto comercial devenga en curiosidad de pequeños (y no tanto) por exhibiciones paleontológicas. Y Bariloche tiene una muy buena propuesta sobre el tema.
Sobre la costanera, en 12 de Octubre y Sarmiento, se alza el Museo Paleontológico local. Cada nuevo visitante no puede evitar resaltar que, en un espacio de esas dimensiones (el sitio es pequeño, y se está planeando una ampliación), haya tantos elementos interesantes.
Chicos y grandes disfrutan de pasear por un lugar sobre el que, curiosamente, muchas veces saben más los turistas que los propios barilochenses.
Lugar donde se ubican las escaleras para acceder al museo.
La profesora en Ciencias Biológicas, Belén Villarroel, que oficia de guía en el sitio (además de dar clases en el Centro Educativo de Nivel Medio para Trabajadores y en el Centro Educativo de Nivel Secundario N° 9), explica que los niños de la ciudad suelen descubrirlo cuando las escuelas emprenden algún tipo de visita, mientras que los adultos locales en ocasiones se topan con el lugar al realizar alguna caminata bordeando el lago. Por otra parte, recalca que aquellos que vienen desde otros sitios de Argentina e incluso del exterior llegan buscando el museo, porque se enteran de él antes de arribar a la localidad, Internet mediante, por las búsquedas que hacen en Google. A modo de ejemplo, destaca que en los últimos días se vio a una gran cantidad de uruguayos que arribaron con el destino de la entidad como visita obligada.
Diversos modos de exponer el pasado.
Rocío Gallardo, quien es estudiante de Biología y también actúa como guía en ese espacio, además recalca que, precisamente, suelen presentarse también muchos biólogos interesados en conocer los “tesoros” del museo.
Belén y Rocío, las guías.
Belén, en tanto, cuenta que, si bien en el período vacacional prevalecen las familias con niños, en general son visitados por personas grandes, interesadas en la temática.
Sobre los elementos que más llaman la atención, la profesora y guía menciona una réplica a escala real de un ictiosaurio que fue hallado en la zona de Vaca Muerta. “Como es grande, se quedan mucho tiempo mirándolo”, señala, y apunta que lo mismo sucede con una reconstrucción de una mandíbula de megalodón que suele acaparar los flashes de los visitantes. “Se hizo a partir de dientes originales que se encontraron en el Bajo del Gualicho, en Río Negro, cerca de Las Grutas”, relata, precisando que a un costado, en una de las paredes, hay dientes originales de aquel tipo de tiburón extinto.
Diente de tiburón fosilizado.
Como curiosidad, Belén señala que hace poco llegó un hombre con lajas para dejarlas en el museo, ya que se percató de que contenían restos fósiles. Es algo que suele suceder en la zona. Basta con recorrer diversas partes de la ciudad (en el centro se observa bastante) donde los frentes de edificaciones contienen piedras en las que se delinean contornos fosilizados. Por ejemplo, abundan los ammonites, que, según la joven, “son enroscaditos, como caracoles, pero en realidad se trata de cefalópodos, parecidos a un pulpo”.
Un universo fósil.
Mientras que explica todo eso, Belén comenta que los visitantes no suelen preguntar mucho. “No sé si por vergüenza o desconocimiento, la gente consulta poco, pero nosotros los incentivamos a que pregunten”, dice.
Más allá de eso, remarca que otra característica de museo que interesa a los turistas tiene que ver con “la gran cantidad de piezas originales que hay”. En tal sentido, expresa: “Destacan que, a pesar de que el sitio de exhibición es pequeño, ven muchas piezas originales, así como también se sorprenden por las partes de plantas fosilizadas, como hojas o frutos”.
Hojas de otros tiempos.
Además de la importancia de los elementos expuestos, cabe resaltar que en el museo realizan actividades vinculadas al mundo de la paleontología, en especial destinadas a los más pequeños. Precisamente, Belén y Rocío remarcan que, con motivo de las vacaciones invernales, por estos días se darán a conocer varias propuestas, y convocan a seguir a la entidad por las redes sociales, para estar atentos a las novedades.
Los elementos expuestos suelen causar sorpresa.
El Museo Paleontológico Bariloche abre de lunes a sábado, de 13 a 17.30.
Réplica de un ictiosaurio, una de las cosas que más llama la atención del visitante.