Un policía oriundo de El Bolsón se destacó como instructor en el Curso Nacional de Francotirador
Así se podría resumir —aunque sería injusto con la magnitud de su historia— la trayectoria del Sargento Primero Sigfrido Oscar Hernández, efectivo de la Policía de Río Negro, quien recientemente se desempeñó como instructor principal en el Curso Nacional de Francotirador, organizado por la unidad táctica C.E.R.O. en la provincia de Tucumán.
Este curso, uno de los pocos que se dictan a nivel nacional —y que incluso ha despertado interés en fuerzas internacionales— reunió a fuerzas especiales de todo el país, incluyendo representantes de Chaco, Santa Fe, Formosa, Jujuy, Neuquén y Gendarmería Nacional, entre otras. De los 28 cursantes que comenzaron, solo 18 lograron egresar, demostrando el altísimo nivel de exigencia.
Pero más allá del reconocimiento técnico, lo que emociona y enorgullece es el camino recorrido por Hernández: nacido y criado en una familia humilde de El Bolsón, en el paraje Mallín Ahogado, donde forjó sus valores de esfuerzo, sacrificio y constancia, que hoy lo posicionan como el único francotirador operativo activo de toda la provincia de Río Negro.
Un camino que empezó en la montaña
Ingresó a la Policía en 2009 y, a los pocos meses, fue convocado a la unidad especial BORA, hoy conocida como COER. Desde entonces, su carrera ha estado marcada por la especialización continua. En 2022, fue distinguido como el mejor francotirador del país, logro que abrió puertas a nuevas experiencias y desafíos, difundió Infochucao.
La participación en el reciente curso en Tucumán no fue casual: sus propios ex instructores —formados en Colombia por fuerzas de elite— lo invitaron para ser parte del equipo docente. Para Hernández, volver a esos valles no como alumno sino como formador, fue un símbolo del camino recorrido:
“Uno nunca debe olvidarse de dónde salió. Soy nacido y criado en Mallín Ahogado, y a donde voy, llevo a El Bolsón conmigo. Mi sueño siempre ha sido volver y retirarme allí”, expresó con emoción.
Un curso extremo, para situaciones extremas
El Curso Nacional de Francotirador llevó a los participantes a trabajar en condiciones reales de combate y precisión extrema. Se practicaron disparos de oportunidad, neutralización de amenazas en entornos urbanos, identificación de objetivos y custodia de dignatarios, además de tiro de precisión a largas distancias.
Uno de los hitos fue alcanzar impactos efectivos a mil metros, sobre blancos con dimensiones humanas. “Se trabajó con fusiles calibre .308 y .338 Lapua Magnum, a distintas altitudes, desde los 200 hasta más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, lo que permitió estudiar en campo real cómo influyen la temperatura, la presión atmosférica y el viento en el trayecto del disparo”, explicó Hernández.
Una de las pruebas más exigentes fue el disparo final de calificación, que implicaba acertar un tiro a 100 metros sobre una silueta con una zona de impacto vital de menos de 6 centímetros. Cuatro aspirantes quedaron fuera del curso por fallar ese único disparo.
“En esas condiciones, no hay margen para el error. Todo debe ser exacto: cálculo, respiración, control del pulso, y el conocimiento absoluto de tu arma y tu entorno”, detalló el instructor.
Referente de una provincia que aún no tiene división de francotiradores
A pesar de su experiencia y logros, Hernández sigue siendo —hasta el día de hoy— el único francotirador en actividad de la Policía de Río Negro, una provincia que aún no cuenta con una división especializada en este tipo de perfil.
Desde su lugar en el COER de Viedma, ha presentado múltiples proyectos para avanzar en la capacitación interna y para crear una estructura que permita replicar su formación en otros agentes.
“En una situación de crisis, no podemos llamar a alguien más. Somos nosotros quienes debemos actuar. Por eso, la formación continua no es un lujo: es una necesidad”, aseguró.
Su labor lo ha llevado a ser instructor en provincias como Misiones y Chaco, y ya tiene nuevas invitaciones para seguir formando a futuros francotiradores en distintos puntos del país.
Una historia que inspira
Más allá de las armas y los cálculos balísticos, la historia de Sigfrido Hernández es un ejemplo de superación, orgullo patagónico y vocación de servicio. Su camino desde Mallín Ahogado hasta las cumbres del reconocimiento nacional demuestra que, con convicción y esfuerzo, se puede llegar lejos sin olvidar nunca las raíces.