Se estrena en Bariloche película en honor a Pugliese con imágenes rodadas en la ciudad
Nicolás Artin tiene cierto espíritu nómade. Nació en Buenos Aires, vivió en San Martín de los Andes y ahora reside en Paraná.
Hace ocho años se encontraba en Villa Crespo, barrio porteño de donde era oriundo don Osvaldo Pugliese, cuando, en una especie de impulso difícil de describir, sintió la necesidad de realizar un trabajo sobre el santo patrono popular de los músicos.
Nicolás es bailarín de tango (se acercó a ese universo durante su paso por la Patagonia) y, en realidad, creó la obra Osvaldo para teatro.
La estrenó en 2019, cuando ya estaba en Paraná.
“La intención siempre ha sido mostrar el tango en la actualidad, y la música de Osvaldo Pugliese desde una impronta federal”, dice.
La idea, tras el debut, era recorrer, con la pieza teatral, localidades de todo el país. “Lamentablemente, llegó la pandemia”, evoca. Pero, lejos de darse por vencido, apuntó a una vuelta de tuerca. “Se me ocurrió hacer una adaptación del guión pensando en el cine. Invité a Viveka Cáceres, que es mi socia y amiga, y con ella estuvimos un año haciendo el traspaso”, señala Nicolás.
De esa manera, nació el documental Osvaldo.
El director del documental.
En un motorhome, recorrieron treinta y cinco mil kilómetros, atravesando catorce provincias, para filmar escenas en infinidad de ciudades, incluida Bariloche, donde se registró un baile de la reconocida artista local Carito Ayala, junto a Jorge Issa, de Neuquén, en el marco de un punto panorámico.
La película se terminó en 2024, y este fin de semana podrá verse en Bariloche, la octava ciudad en la que se exhibirá.
La cita es en el centro cultural ubicado en Pasaje Gutiérrez 890, el sábado a las 17 y el domingo a las 18. En la segunda jornada, aparte de presenciar el documental, estará la posibilidad de tomar una clase de tango con Nicolás, así como también participar de una milonga (quienes deseen obtener más información pueden comunicarse al +54 9 294 450-4490).
Carito, entrevistada para una escena de la película.
El direcor cinematográfico y bailarín define el filme como “un hecho colectivo”, dada la cantidad de personas (alrededor de quinientas) que, de algún u otro modo, han dado vida al proyecto.
Y todo, claro, centrado en Pugliese, ya que se muestra su modo de pensar, su ideología, su relevancia artística y la obra.
“La gente se emociona al verla”, destaca Nicolás, quien tiene cuarenta y cuatro años y se acercó al tango a los veinte, mientras residía en San Martín de los Andes. “El tango me envolvió. Cuando fui adentrándome en él, comencé a perfeccionar mi baile y, de un día para otro, dejé los otros trabajos que tenía y me dediqué exclusivamente a esto”, cuenta, para luego reflexionar: “Al haber podido conocer muchos lugares, noto que hay una esencia única vinculada al abrazarse, con la conexión que se produce, que ha posibilitado que se globalizara. Más allá de lo que representa para los argentinos a nivel cultural, el tango tiene algo profundo y emocional, hasta terapéutico, que hace que todo el mundo lo baile y se apasione”.
Filmando en Bariloche.
Nicolás se encargó, junto a Viveka Cáceres, del guión, la producción y la dirección, y para ambos fue el debut en esas lides. La experiencia los cautivó, y piensan continuar en ese sendero, con nuevas creaciones audiovisuales.
En cuanto al artista que originó todo, don Osvaldo, pianista mítico del tango, Nicolás expresa: “Para mí, Pugliese, a lo largo del tiempo, se ha transformado en un guía con respecto al modo de sentir y de pensar el trabajo en el arte; su obra musical es increíble”. Asimismo, destaca “su filosofía, su carisma y su humildad”.