Marcha universitaria: antorchas, sensación térmica bajo cero y un reclamo que se reitera
La sensación térmica en Bariloche, a las 17.30 del jueves, era de un par de grados bajo cero. A esa hora se había convocado en la esquina de Moreno y Onelli para marchar hacia el Centro Cívico en apoyo de la universidad pública. Cabe recordar que manifestaciones por el mismo tema, en ocasiones anteriores, lograron reunir cantidades muy importantes de gente. Así, el 23 de abril de 2024, la plaza emblema de la ciudad se vio llena, y el 2 de octubre del mismo año ocurrió algo similar.
En esta ocasión, lejos estuvo de aquello. Apenas pasadas las 18, arrancó la columna de manifestantes. En ese momento, eran alrededor de ciento veinte, y en el instante de mayor conglomeración llegaron a algo más de doscientos. No deja de ser mucha gente que, a pesar del frío (intenso; no resulta exagerado decir que “dolía” en la piel), se concentró por un tema particularmente sensible para los argentinos, como lo es el de la educación, pero la cifra resulta distante de las veces precedentes.
"En defensa de la educación y la universidad pública", rezaba la pancarta principal.
Las razones, según el pensamiento de cada quien, pueden variar. Resulta más que obvio que el clima tuvo que ver. Pero, además, estarán aquellos que se inclinen por decir que se falló en la publicidad de la propuesta. O también se hablará de que ya no se respalda tanto el tema porque, en un principio, se temía que, con la nueva gestión, la educación pública y gratuita desapareciera de un plumazo, y eso no ha sucedido. Por otra parte, seguramente habrá quien exprese que, directamente, el tema “cansó”.
Una manifestante mira hacia un futuro difuso.
Más allá de estas especulaciones, lo cierto es que alrededor de doscientas almas se convocaron para mostrar su preocupación por la temática, a pesar de la baja temperatura.
La marcha arribó al Centro Cïvico cuando ya era de noche.
Antorchas, así como también velas colocadas en envases plásticos cortados a la mitad, para evitar que el viento las apagara, enriquecieron el marco visual.
Animarse al frío por la convicción de defender a la universidad.
Los cánticos apuntaron sobre todo contra Javier Milei (el “hit” fue: “Llamen al fascista de Milei, para que vea que este pueblo no cambia de idea, pelea y pelea por la educación… ¡y la salud!”), y hubo algunos carteles que sintetizaron el sentir general: “La universidad pública resiste, educa y se defiende”, decía uno; “Educación = Inversión”, exponía otro.
"Educación = Inversión", la síntesis del pensamiento esgrimido en la marcha.
El vicerrector de la sede andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), Diego Aguiar, que fue uno de aquellos que sostuvo la bandera que encabezó la marcha (“En defensa de la educación y la universidad pública”, decía), al ser consultado por los motivos de esta salida a las calles, indicó: “Estamos pidiendo, nuevamente, que se trate una ley de financiamiento universitario. Recordemos que el año pasado se avanzó en la Cámara de Diputados y de Senadores, se votó por mayoría en las dos situaciones, pero hubo un veto del presidente de la Nación”.
Prendiendo las antorchas.
“Las dificultades continúan”, afirmó Aguiar, para luego profundizar: “Si bien después de las dos primeras marchas el Gobierno planteó un leve aumento, sobre todo en los gastos de funcionamiento, tenemos problemas nuevamente con eso, además de un retraso salarial en los docentes y no docentes muy importante, con una caída del salario real de un treinta por ciento para esos trabajadores. Y esto no es todo, sino que también han aparecido dificultades mayores, por ejemplo en el área de investigación”. En tal sentido, apuntó a fondos que se recibían desde diversas áreas del Estado que ya no llegan, y sostuvo: “La ley que se está proponiendo ahora es para garantizar, sobre todo, un funcionamiento mínimo de la institución, es decir, para poder mejorar un poco los sueldos y poder arreglar el tema de los gastos de funcionamiento”.
Diego Aguiar sostiene la pancarta principal.
Deteniéndose en el tema de los salarios, expresó: “Han caído tanto que hay docentes que por ahí están migrando hacia otro tipo de trabajos, por ejemplo, en la provincia de Río Negro, algunos van hacia el sector de la educación media, que si bien ahora se encuentra con medidas de fuerza, está pagando más que la universidad”.
El vicerrector de la sede andina de la Universidad Nacional de Río Negro consideró que docentes universitarios del ámbito nacional ganan menos que aquellos que se desempeñan en el nivel secundario en la provincia.
–¿Un docente provincial de secundaria gana más que uno de la universidad nacional? -inquirió el cronista.
–Sí, la provincia mejoró más los sueldos que el Ministerio de Capital Humano, que es del cual dependemos nosotros –respondió Aguiar, quien asimismo advirtió que se está viendo una especie de “pluriempleo”, donde docentes universitarios suman trabajos impensados, como el de Uber, y al respecto reflexionó: –Todo eso deteriora la calidad de la enseñanza y de la investigación.