Escuchar “feliz día, papá”
Padre: palabra de cinco letras, grave, dos sílabas.
Papá: cuatro letras, aguda, también dos sílabas.
En lo formal, hoy es el Día del Padre; el alma, en tanto, llama a hablar de los papás. El término suena más cálido.
Las palabras, según la Real Academia Española, son intercambiables, porque al buscar “papá” nos dirige a “padre”.
En cualquier caso, uno siente más cercana al corazón la sonoridad de “papá”.
Por otra parte, la primera acepción que ofrece el diccionario es un escueto “varón que ha engendrado uno o más hijos”, y más adelante, por las dudas, también refiere al “varón que ejerce” el rol. En cualquier caso, “papá” es mucho más que eso.
Así, aunque el Servicio Meteorológico Nacional indique que en Bariloche el clima, durante la jornada, podrá variar entre un grado bajo cero y una máxima de cinco, el corazón señala que la temperatura es mayor. El sentimiento provocado por el abrazo de un hijo rompe cualquier termómetro.
Es cierto que las fechas determinadas como “Día de…”, cuando envuelven a gran parte de la población, apuntan sobre todo al incremento del movimiento comercial. Y eso no está mal. Pero, en épocas de crisis (es decir, casi una constante en la Argentina, más allá de parámetros de bonanza que sólo algunos políticos divisan), los bolsillos suelen tener principalmente pelusas. Igualmente, las ventas de ciertos productos, en las jornadas previas a este tipo de efemérides –incluso en la propia fecha, por aquellos que se acuerdan a último momento–, las ventas aumentan.
Pero, por encima del lado mercantilista del asunto, para un padre, escuchar “feliz día, papá” es el mejor regalo.
Y se siente también placer al decirlo. Expresar agradecimiento por ese ser que trata de guiar nuestros primeros pasos.
Que hay progenitores malos, nadie puede negarlo. Pero este no es su día, porque no hacen honor a la palabra papá.
El festejo es para aquellos que asumen el papel de papás, hayan tenido o no que ver en la gestación. Con sus imperfecciones a cuestas y todo, porque hasta ahora nadie encontró el manual con las indicaciones que lleven a la perfección.
En cuanto a aquellos que ya no tenemos a papá a nuestro lado, uno debe intentar que el recuerdo venga con una sonrisa. Es cierto que también puede caer alguna lágrima, porque la pérdida, más allá de que quizá haya sucedido hace tiempo, no deja de implicar tristeza. Pero lo mejor es transformar ese pequeño reguero lacrimoso en un gesto que traiga alegría al rostro, como una manera de dejar constancia acerca de lo vivido junto a la figura paterna.
Por lo pronto, quien escribe estas líneas, se siente el hombre más feliz del mundo al escuchar, una vez más, “feliz día, papá”.