Analía Woloszczuk deja la Defensoría del Pueblo: “esta es una institución que debe ver a la persona antes que al problema”
Con una mezcla de gratitud, orgullo y una cierta cuota de tristeza, Analía Woloszczuk dejó su cargo como Defensora del Pueblo de Bariloche tras cumplir el mandato que le asignaba la ordenanza. El cierre de su gestión se dio en medio de la incertidumbre por la falta de consenso en el Concejo Municipal para designar a un nuevo titular, lo que deja al organismo temporalmente sin conducción.
“Desde lo personal, me siento muy agradecida y orgullosa. Pude cumplir con el objetivo que me propuse: iniciar y finalizar este ciclo”, expresó Woloszczuk en diálogo con El Cordillerano Radio (93.7). Sin embargo, confesó tener “el sabor amargo de no haber podido transmitir todo el conocimiento de forma directa a quien me suceda”.
De igual forma aclaró que "La Defensoría permanece operativa en su sede de Quaglia 740, con atención al público de lunes a viernes de 8 a 15 hs. Ahí trabajan cuatro empleadas municipales que garantizan el funcionamiento, aunque no se podrán emitir resoluciones hasta que haya una nueva autoridad designada y sobre eso quiero llevar tranquilidad a la comunidad. La institución sigue funcionando, el proceso de elección está en marcha desde febrero y el Concejo asumió el compromiso de avanzar en reuniones más frecuentes para llegar a un acuerdo”, detalló.
Una historia de compromiso
Woloszczuk recordó su propio proceso de designación, atravesado por controversias políticas y cuestionamientos a su residencia, debido a su formación académica en España: “Fue un momento duro, pasé de ser una desconocida a estar en el centro de una discusión que se judicializó innecesariamente. Pero todo se resolvió a favor. Ingresé con ocho votos, lo que significó un desafío mayor cuando empecé. Mi formación incluyó especializaciones en Derecho Ambiental y estudios de género e identidades en la Universidad de Huelva en España y regresé a Bariloche justo antes de la pandemia. Volví con el propósito de aportar a la ciudad todo lo aprendido. Esta ciudad es mi casa desde hace 25 años”, recordó.
Sobre aquel momento afirmó que "Antes de asumir en la Defensoría, fui docente de nivel primario, secundario y universitario y trabajé como asesora legal. Conozco cada barrio, cada escuela y eso me permitió estar cerca de la gente, que es lo que más valoro de esta etapa”, dijo.
El valor de las instituciones
Para Woloszczuk, el carácter de la Defensoría debe mantenerse ligado a su esencia como institución de derechos humanos: “No tiene la lógica del Ejecutivo ni la del Legislativo. Su rol es escuchar, visibilizar problemas que no están en agenda, formar redes e ir a buscar a quienes no tienen voz”, definió.
También remarcó la necesidad de que el próximo titular cuente con formación y perspectiva en derechos humanos: “Debe trabajar en red, a nivel local, nacional y latinoamericano. La Defensoría de Bariloche tiene potencial para estar conectada con otras defensorías del país y de la región”, enfatizó.
En cuanto al vacío actual, consideró que es un buen momento para reflexionar sobre el mecanismo de sucesión: “El hecho de que el organismo quede acéfalo debería revisarse en una futura reforma de la Carta Orgánica”, propuso.
El orgullo de haber estado cerca
Al cierre de la entrevista, Woloszczuk destacó que su mayor satisfacción fue la cercanía con las personas: “Siempre fui recibida con respeto, incluso por quienes llegaban enojados. Escuchar y ser escuchada cambió muchas veces la percepción de quienes se acercaban”.
Y agregó: “Esta es una institución que debe ver a la persona antes que al problema. Me voy tranquila, con la certeza de haber escuchado y acompañado a cada uno, con mayor o menor éxito, pero con compromiso”.