FUERTE IMPACTO
Guerra comercial de Trump: la OCDE prevé una caída del crecimiento mundial
En el marco de una economía global cada vez más vinculada, la guerra comercial iniciada por Donald Trump ha desatado un efecto dominó de repercusiones económicas, según lo declaró recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Esta organización resalta que el crecimiento económico mundial se está viendo afectado más allá de lo que inicialmente se había pronosticado, particularmente debido al aumento del proteccionismo.
La OCDE ha ajustado sus perspectivas para el crecimiento económico global, pronosticando una desaceleración notable. Según sus cálculos, el crecimiento mundial se reducirá del 3,3% registrado el año pasado a un 2,9% en los años 2025 y 2026. Esta cifra es inferior a las estimaciones anteriores hechas en marzo, que ya contemplaban una reducción del 3,1% para este año.
El proteccionismo no solo está limitando el crecimiento económico, sino que también está fomentando condiciones de inflación, interrumpiendo cadenas de suministro globales y provocando una volatilidad en los mercados financieros. La administración de Trump, desde su inicio, ha impuesto varias tarifas que han generado incertidumbre global, exacerbando la confusión económica y provocando la revisión de sus políticas.
En un esfuerzo por mitigar tensiones, Estados Unidos y China alcanzaron una tregua temporal para reducir algunas de las tarifas. Sin embargo, el camino sigue siendo complejo. La previsión de la OCDE es que la economía estadounidense crecerá apenas un 1,6% este año, ajustándose las expectativas de crecimiento a largo plazo debido a la persistencia de tarifas vigentes.
Paralelamente, China y Europa están implementando medidas de estímulo para navegar por este clima turbulento. China, con programas subvencionados, está contrarrestando parte de las repercusiones tarifarias mediante intercambios de bienes de consumo. Mientras tanto, la zona euro depende de su resiliente mercado laboral y nuevas estrategias fiscales para mantener su curso económico.
Frente a este panorama, las políticas de cada región intentan adaptarse con una mezcla de prudencia y apuestas estratégicas hacia una economía en un estado de adaptación constante frente a la agresividad del actual marco comercial global.