2025-06-03

Santiago Bou Grasso: entre la música y cortos de animación que desde Bariloche conquistaron el mundo

El artista se incorporó recientemente a la mítica banda Tres Dedos de Formento y, tras haber sido preseleccionado para el Oscar con una de sus creaciones, tiene otras producciones audiovisuales en espera.

Santiago Bou Grasso participa en la banda Tres Dedos de Formento desde hace pocos meses, como bajista.

Lee también: 30 años de Cre-Arte, cultura que derriba prejuicios

El grupo, que lleva veinticuatro años en los escenarios, presentará el viernes, en el centro cultural El Negro, Angelelli 7350, con entrada a la gorra, un espectáculo llamado Yendo, nombre que anuncia que la intención es tomar un nuevo impulso para lanzarse al camino. Los otros integrantes de Tres Dedos de Formento son Marcelo Saccomanno en voz y guitarra, los guitarristas Mariano “Cuchy” Barrientos y Federico Ingaramo, y el baterista Gabriel Pirato Mazza.

Tres Dedos de Formento a pleno. A la izquierda de la imagen, Santiago (@bousantiago).

Santiago nació hace cuarenta y seis años en Buenos Aires. A los cuatro partió a la efímera Villa Alicurá, y con seis llegó junto a su familia a Bariloche. A esa edad comenzó a estudiar guitarra. Luego se sumaron otros instrumentos, como saxo, bajo y batería.

“Pero la música siempre estuvo a un costado, nunca me dediqué del todo… Cuando me fui a estudiar a La Plata, dejé los instrumentos colgados”, señala, quien antes de partir a la capital de la provincia de Buenos Aires tocaba en un trío llamado Panquka. Igualmente, hay que aclarar que, más allá de esas palabras, nunca abandonó la música… ni ella a él. El do re mi fa sol la si hizo su acto de magia metiéndose por momentos en su existencia con intensidad. Así, se pueden  citar, a modo de ejemplo, colaboraciones recientes con Sandra Della Penna y Diego Beberaggi, junto a quienes emprendió una gira con el portugués Antonio Tó – Zé Bexiga.

Con Antonio Tó – Zé Bexiga, junto a Sandra Della Penna y Diego Beberaggi, en el auditorio de Radio Nacional

Volviendo a su viaje a La Plata, el motivo fue estudiar Diseño en comunicación visual. “En los noventa, con la masificación de las computadoras, hubo un quiebre enorme. La comunicación visual se dividió mucho entre la parte tipográfica y el diseño en computadora, por un lado, y, por otro, el dibujo y la fotografía”, señala Santiago, quien pretendía desempeñarse laboralmente a partir del dibujo y en segundo año notó que lo que estudiaba no iba tanto por ese lado. Igualmente, terminó la carrera, lo que le permite en la actualidad ser profesor universitario. Pero, además, comenzó un curso de animación tradicional en un estudio, donde, cuando todavía estaba aprendiendo, lo contrataron para trabajar.

Así, inició un sendero fogoneándose en los denominados trabajos de licencia. “O sea, hacés laburos que no son tuyos, te desempeñás como si fueras parte de una cadena de producción. De esa manera, me formé en el cine de animación”, cuenta.

Participó en siete largos, algunos nacionales, como Cóndor Crux y Patoruzito, y otros de afuera, como Nocturna, una película española.

Afiche de una de las películas "comerciales" de animación en las que participó como parte de un estudio.

“Acostumbrado a incursionar en trabajos comerciales, me surgía la idea de hacer otra cosa, algo que 'bajara línea', lo tenía como meta”, explica.

Cuando dejó de desempeñarse en un estudio y pasó a realizar labores de ilustración de manera freelance, con pedidos desde el exterior, apuntó hacia aquellos deseos. “En el tiempo que me sobraba, comencé a meterme con proyectos propios. Era un momento un poco embrionario de las producciones de animación independiente, sobre todo en la Argentina”, indica.

 

El empleo, cotometraje de Santiago premiado internacionalmente.

De esa manera, nació El empleo, un corto animado que interpela a quien lo ve. Productividad, monotonía, alienación, automatismo, el ejercicio del poder laboral y social, el capitalismo como un círculo vicioso… conceptos que pueden aparecer en la mente de aquel que se enfrente a sus imágenes. “Nunca pensé que iba a tener la repercusión que tuvo”, indica Santiago, ya que su creación consiguió un largo –y premiado– recorrido en festivales.

Santiago utiliza la animación como una herramienta para brindar una gran metáfora visual que lleva a que el espectador se cuestione.

“A partir de ahí, pude tener acceso a la realización de una coproducción con Francia”, explica, acerca del nacimiento de Padre, en stop motion, que se estrenó en 2013. 

“Me embarqué en hacer algo completamente diferente a nivel técnico. Por lo general, la gente que hace dibujo animado no hace stop motion, así que fue un desafío”, afirma.

Trabajando en stop motion.

Padre se refiere a la dictadura de un modo particular. “Habla de la gente que plantó el huevo de la serpiente de la actualidad, de esta distopía que estamos viviendo. Personas que miraron a un costado, que sufrieron la dictadura pero al mismo tiempo perpetúan sus ‘valores’. Hay un personaje de una mujer mayor que simbólicamente representa eso. (Advertencia de spoiler). Tras haber sufrido a un padre militar que la subyugó al servilismo, cuando él ya no está continúa rindiéndole culto a su figura”.

El recorrido internacional de Padre ha sido notable.

Este corto también tuvo un recorrido exitoso por festivales. Incluso, al haber ganado el Gran Premio del Jurado del Anima Mundi, de Brasil, fue preseleccionado para los Oscar.

“Mi meta era poder hacer el corto, después es cierto que si te va bien y ganás premios es una caricia al ego. Pero también es cierto que hay una cuestión ‘estadosunidoscentrista’, de que parece que hay que recibir la aprobación del imperio. Mucha gente se queja del capitalismo de Estados Unidos, y de su colonialismo, pero después salta en una pata por ganar un Oscar. Ahí hay una gran contradicción”, reflexiona Santiago, quien rescata el valor de otras premiaciones, lejos del brillo de Hollywood.

Cada imagen de Padre es de una contundencia que cala hondo. 

La actualidad, entonces, lo encuentra inmerso en la música como parte de Tres Dedos de Formento, en un nuevo sendero. Pero…¿habrá más cortometrajes? “El contexto de falta de financiación y entendimiento acerca del arte de la animación por parte del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) es muy desgastante. Realizar un corto de animación en Argentina se vuelve muy cuesta arriba, así que es algo que, antes de hacer, pienso seriamente”, sostiene, más allá de que hay una producción muy avanzada que quedó en stand by. Por lo pronto, entonces, el presente, para Santiago, tiene forma de notas musicales.

Tras las cámaras, durante la realización de Padre. Santiago dice que hacer cortos de animación en la Argentina, sobre todo en la actualidad, con un Incaa que da la espalda, "se vuelve muy cuesta arriba". Sus trabajos pueden verse en https://vimeo.com/opusbou.

Te puede interesar