MAL MOMENTO
Las vacaciones “soñadas” de Paula Chaves y Pedro Alfonso que se convirtieron en una pesadilla
Hace años que Paula Chaves y Pedro Alfonso son pareja y, sobre todo, un equipo capaz de afrontar cualquier tipo de contingencia. Y en estos días, la fortaleza de la dupla está pasando una durísima prueba, porque esta vez, les tocó afrontar unas vacaciones familiares diferentes.
Resulta que Paula y Pedro eligieron México como destino para pasarla bomba con sus hijos Olivia, Baltazar y Filipa, pero en medio del viaje la modelo cayó enferma. Y mientras ella volaba de fiebre e intentaba sobrevivir postrada en la cama del cuarto de hotel, Pedro debió entretener y cuidar por su cuenta a los tres chicos.
“Mándenme energía, agonizo con 39 de fiebre desde ayer”, escribió Chaves desde sus historias de Instagram, encendiendo las alarmas. Pero a pesar del feo momento de sentirse pésimo tan lejos de su casa, la conductora aseguró a sus seguidores que de a poco empezaba a remontar su cuadro de salud.
A pesar de las líneas de fiebre que aún la tenían súper tirada, Paula intentó distraerse contando las bondades y amenities del espectacular all inclusive que habían elegido para pasar unos días soñados. “Cada cuarto tiene salida a una pileta compartida”, detalló sobre el alojamiento que, según ella, cumple con todo para garantizar una estadía ideal.
“Para mí es clave que tenga todo resuelto: comida, actividades, buena playa y piletas. Cosas que me fijo: que tenga enchufe visible al lado de la cama y que la ducha se abra lejos de donde cae el agua”, enumeró a modo de ejemplo.
En tanto que Alfonso, dedicado por entero a sus niños, se concentró en no perder a ninguno en la playa. Con humor, el productor mostró en sus redes cómo se divirtieron mientras la mamá del equipo estaba convaleciente. “Disfrutando lo máximo posible de nuestras vacaciones”, contó.
Ante la ausencia de Paula, los seguidores le comentaron: “Y Paula en el spa descansando, bien por Pedro”. “Estoy en el cuarto con 39 de fiebre”, explicó ella, con emojis de carita llorando. A lo que su marido, siempre bromista, sumó: “Paula está en el colegio”.