OCURRIÓ EN RÍO CHICO
Asesinó al amante de su pareja y fue condenado: niegan elevar el caso a la Corte Suprema
Diego Alberto Bobadilla fue condenado a la pena de 12 años de prisión por los jueces Marcelo Álvarez Melinger, Bernardo Campana y Gregor Joos. La sentencia, que lo declaró culpable del delito de homicidio agravado, fue confirmada en dos instancias por el Tribunal de Impugnación y luego el Superior Tribunal de Justicia de la provincia rechazó un recurso de queja que intentó sin éxito torcer esa decisión.
Ahora, el máximo tribunal rionegrino negó la posibilidad de elevar el expediente a la Corte Suprema de Justicia para su revisión y la sentencia está a un paso de quedar firme. Solo le queda a la defensa la última posibilidad recursiva: acudir en queja ante la Corte, tras la negativa a un recurso extraordinario federal.
Bobadilla, un peón rural con instrucción primaria incompleta, fue juzgado y condenado por el homicidio de Mario José Nicolás Railaf, sucedido el 19 de marzo de 2023 en horas de la madrugada.
Aquel día, el acusado se había levantado para ir a trabajar y, frente a un domicilio de la calle San Martín, de la localidad de Río Chico, se cruzó con la víctima, que estaba bajo los efectos de una fuerte intoxicación alcohólica (según pericias tenía 2,79 gramos de alcohol por litro de sangre).
Según la acusación, el acusado extrajo un revólver calibre 22 que llevaba consigo y le efectuó un disparo a Railaf, que le ingresó por el tórax, perforó el pulmón izquierdo, atravesó las venas aorta y cava y provocó una profusa hemorragia que derivó en la muerte de la víctima en pocos segundos. En tanto, el acusado escapó de la escena y se mantuvo prófugo hasta el 24 de marzo, fecha en la que se entregó en un campo del paraje Mamuel Choique.
Como parte relevante del proceso, se consideró el testimonio de cuatro mujeres, entre las que estaba la pareja del acusado y amante de la víctima, quienes dijeron haber estado reunidas compartiendo un momento de esparcimiento y que por la ventana de la vivienda observaron que había dos personas discutiendo en la calle, notando que uno de ellos era el acusado. Según el relato de las mujeres, escucharon que alguien golpeaba fuertemente la puerta de la vivienda y al abrir, con algo de temor, se oyeron dos disparos e inmediatamente Railaf cayó desplomado y murió allí, contra un lavarropas.
El representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que los dichos de las cuatro mujeres fueron coincidentes en sus relatos. Incluso la pareja del acusado, luego de estas circunstancias, salió e increpó a Bobadilla y este le dijo que se entregaría y se fue, entregándose voluntariamente días después.
Como corolario de la acusación que presentó el fiscal Francisco Arrien y acompañó el abogado querellante Víctor Massimino, quedó claro que el acusado convivía con una mujer que en simultáneo había mantenido un romance con Railaf y que ambos hombres ya habían tenido episodios anteriores de violencia producto de esa situación.
Pero contra la sentencia, Bobadilla insistió en que actuó con un exceso en la legítima defensa. Según el argumento de la defensora Alderete, el hecho se desencadenó cuando Railaf se abalanzó sobre Bobadilla blandiendo un cuchillo que llevaba consigo.
En la sentencia de condena, se destacó que Railaf fue herido mortalmente en la puerta de acceso de la vivienda, en oportunidad de estar golpeando desesperadamente la misma y que de acuerdo a toda la evidencia colectada, el agresor era Bobadilla, quien, sin necesidad alguna, ultimó a la víctima que, como se destacó, además, se encontraba en un estado de intoxicación cercano a la incoordinación motora.