NO HABÍA PRUEBAS EN SU CONTRA
Sobreseyeron a un preso denunciado por violación
La defensora oficial Natalia Araya y el fiscal Gerardo Miranda coincidieron en reclamar el cierre definitivo de la investigación con el dictado del sobreseimiento para el acusado. Sin controversias entre las partes y tras verificar que los planteos tenían fundamento, el juez de Garantías Juan Pablo Laurence no tuvo más que sentenciar de acuerdo a lo requerido. Así, Jeremías Emanuel Gaetti, actualmente detenido en el Penal 3 de Bariloche, resultó total y definitivamente sobreseído, con la expresa mención de que el proceso judicial cerrado, no afectó el buen nombre y honor del que hubiera gozado con anterioridad.
Gaetti había sido formalizado en una investigación en su contra en el mes de abril de 2023. En la ocasión, le atribuyeron cuatro hechos de abuso sexual ocurridos durante el mes de septiembre del 2022, en el interior de una celda del Establecimiento de Ejecución Penal 3 de esta ciudad, mientras cumplía una condena de 15 años de prisión por una serie de abusos sexuales que cometió en el Alto Valle rionegirno..
Fue el propio Fernando Álves Ferreira quien hizo pública tal situación, denunciando en audiencias judiciales públicas y también en los medios de comunicación, lo que luego se investigó formalmente a nivel judicial.
Según su relato ante las autoridades judiciales, Gaetti lo agredió sexualmente en al menos cuatro ocasiones, profiriendo amenazas de muerte en caso de resistir las acometidas sexuales.
El acusado le habría expresado que conocía el Penal 3, que era como una calesita que daba vueltas e iban a volver a encontrarse. Así, en al menos cuatro ocasiones atacó al ciudadano brasilero que más tarde se evadió del Penal y al día de hoy permanece prófugo. En uno de los hechos, además, se valió de un arma blanca que fue descripta como un cuchillo artesanal realizado con una lámina de metal pegada a un encendedor azul.
Los hechos descriptos por la víctima habían sido encuadrados en la figura de abuso sexual con acceso carnal -cuatro hechos-, siendo uno de ellos agravado por haber sido cometido con un arma.
Pero superada la instancia penal preparatoria, la defensora y el fiscal solicitaron de común acuerdo el sobreseimiento del imputado, detallando que se concretaron distintas medidas tendientes a investigar el hecho mencionado, pero no se obtuvieron elementos objetivos que ratifiquen los dichos del denunciante y así poder llevar el caso a la siguiente etapa procesal.
El juez Laurence señaló que “Defensa y fiscalía indican a este Tribunal la imposibilidad de avanzar con la investigación y de incorporar elementos de prueba independientes y objetivos que permitan requerir la apertura a juicio” y agregó que “el Dictamen es ajustado a derecho y debidamente fundamentado, conforme las circunstancias de hechos y derecho que se mencionan”.
En tal sentido analizó que “la petición forma parte de la autonomía del Ministerio Público y de acuerdo al principio de buena fe procesal que nos rige y con el que debe analizarse la información suministrada por las intervinientes, es pertinente hacer lugar a lo requerido por la Defensa. Ello, toda vez que se debe cumplir con la manda de que la garantía constitucional de la defensa en juicio, que incluye el derecho de todo imputado a obtener un pronunciamiento que, definiendo su posición frente a la ley y a la sociedad, ponga término del modo más breve posible a la situación de incertidumbre y de restricción de libertad que comporta el enjuiciamiento penal”.
Cerró su análisis agregando que “Como se ve, la tensión existente entre las partes involucradas, tiene que ceder en favor del imputado, puesto que la investigación se inició hace un año, con prórrogas en el plazo de investigación penal preparatoria que permitió llegar a la conclusión del pedido de sobreseimiento de Fiscalía y de Defensa. Por lo que corresponde finalizar esta situación de incertidumbre a la que me referí más arriba. Por tanto, considero que corresponde dictar el sobreseimiento”.
El pronunciamiento final de Laurence, destacó que “la sustanciación del presente proceso no afectó el buen nombre y honor del que hubiere gozado el acusado con anterioridad al mismo”.
Alves Ferreira fue protagonista de una de las causas más estruendosas de los últimos años en Bariloche. Fue condenado a prisión perpetua por el homicidio agravado de Eduarda Santos, con quien lo unía un extraño vínculo de amistad y de subrogación de vientre, ya que la mujer había aceptado prestar su vientre para gestar los hijos que Alves Ferreira deseaba.
Además, durante el desarrollo del caso, el acusado refirió autopercibirse mujer y solicitó ser llamada Amanda. De hecho, en algunos tramos de los legajos judiciales que lo involucran, así se lo menciona.
El jurado popular que lo declaró culpable no incluyó la figura del femicidio, aunque nunca se sabrá si lo hicieron por creer la versión de Alves Ferreira en cuanto a su autopercepción femenina o porque no encontraron acreditado que en el vínculo entre víctima y victimario haya existido violencia de género.
Lo cierto es que tras ser condenado y alojado en el Penal 3 de Bariloche, logró sortear los muros y evadirse y al día de hoy permanece prófugo, pese a los intentos de las autoridades y a la recompensa de 5 millones que ofreció el Gobierno para datos certeros que ayuden a dar con su paradero.