FUERTE SUSTO
Carmen Barbieri habló al ser dada de alta tras ser internada de urgencia
Carmen Barbieri volvió a tener otro susto con su salud. Esta vez, un pinchazo en la zona del pecho la obligó a internarse de urgencia en la Clínica Zabala, en el barrio porteño de Belgrano, donde le realizaron una batería de estudios para investigar a fondo su corazón.
Y tras ser dada de alta, Barbieri habló con el cronista de Viviana en vivo (El Trece) sobre su estado en general. Cansada pero de buen semblante, la capocómica minimizó lo sucedido y aseguró que todo está mejor de lo que se presentaba en un primer momento, cuando un dolor inusual la puso en alerta.
“Estoy floja, pero estoy bien. Por suerte no fue nada grave. Me hicieron millones de estudios y estuve un día y medio internada”, contó la mamá de Fede Bal. Y ante la consulta de si sufrió un infarto, Carmen respondió: “No, yo les pregunté a los médicos qué tuve y me contestaron ‘no te podemos decir lo que tuviste, pero sí te podemos decir lo que no tuviste’”.
“No fue un infarto, ni siquiera un infarto grande, ni chiquito, porque hicieron estudios para ver cómo estaba la aorta, no tuve las venas mal, trombosis, nada”, agregó, tras los episodios que padeció en la mañana del martes 13 de mayo, “una puntada a las 5 de la mañana y otra a las 9”.
Carmen agregó que el dolor se extendió hasta la espalda, por lo que los médicos también le estudiaron la columna por si se trataba de un pinzamiento. “Más que asustarme, me preocupé. Y me vine acá para que me revisaran”, comentó.
“Yo no pensé que me iban a internar, pensé que me iban a sacar un electro. Y no, me pasaron directamente a terapia de unidad coronaria”, explicó sobre cómo se desenvolvieron los acontecimientos que mantuvieron en vilo a los medios, pendientes del alta de la querida conductora.
“¿Y ahora te tenés que cuidar? ¿Cómo sigue?”, le consultó el notero del ciclo de El Trece, a lo que Barbieri contestó que, felizmente, no tiene que tomar medicación. “Nada, no me dieron remedios porque estoy perfecta”, cerró, contenta con la resolución del problema que la despertó en la madrugada.
Así lo había explicado ella, horas antes, mientras seguía en la clínica: “Tuve dos episodios a las 5 de la mañana, como si me clavaran un cuchillo en el pecho. Me despertó el dolor, me faltaba el aire. Después me tomé una aspirina, me di vuelta de costado, me quedé un ratito ahí y me dormí. Y a las nueve de la mañana, la misma puntada en el pecho. Ahí llamé a Melanie, que es mi amiga y mi secretaria, y le dije ‘vení a buscarme y llevame a Zabala porque yo no sé si hice un infarto o estoy haciendo un infarto’".