Cayó de un sexto piso en Bariloche: qué pasó y cómo logró recuperarse el estudiante de Rosario
Ayer por la noche él y su mamá fueron entrevistados por Gisele Sousa Dias, de Telefé, narrando lo sucedido y su vida actual, la que aún incluye tratamiento de rehabilitación.
Dos cursos de quinto año de la Escuela de Educación Técnico Profesional 2066 del barrio Tablada, de Rosario, habían llegado a Bariloche el 21 de agosto de 2024 para disfrutar de su ansiado viaje de egresados. Sin embargo, la alegría se vio empañada por un trágico accidente que dejó a un estudiante internado en grave estado.
El contingente estaba compuesto por 16 estudiantes: “Nos fuimos de viaje de egresados a Bariloche, nos estábamos llevando muy bien entre todos así que era muy linda experiencia” comenzó diciendo Thiago.
Ya era de madrugada cuando volvieron al hotel, luego de pasar la noche en la tradicional discoteca Grisú. Los esperaban con la cena para que comieran algo antes de irse a dormir, subieron las hamburguesas a sus habitaciones.
“Yo estaba en la habitación 603 del sexto piso, entré con mis tres compañeros de cuarto y empezamos a bromear con los de las ventanas de enfrente del edificio, asomé el pie para sacar la cabeza y gritarles con mi hamburguesa en la mano pero en ningún momento medí el riesgo”, relató. Tenía un pie en la ventana y el otro afuera entonces se le resbaló uno y se fue de espaldas hacia el vacío.
No recuerda nada de la caída, “solo que me preguntaron los datos de mi mamá, les dije el número de teléfono y escupí porque ya estaba perdiendo mucha sangre, si me dolía algo no lo sé”.
Esa mañana cuando Ailén, la mamá de Thiago iba hacia su trabajo, recibió un llamado telefónico. “Atendí y me dijeron que había tenido un accidente, se había caído por una ventana y estaba en terapia intensiva”.
Le dijeron que tenía un vuelo a las 11:30 de la mañana directo desde Rosario hacia nuestra ciudad. “Creo que ahí perdí todo tipo de control sobre mí, cuando estaba en el aeropuerto me llega la noticia de una amiga diciendo que mi hijo había caído de un sexto piso del hotel”.
A esa hora ya la noticia estaba en los medios de comunicación de todo el país. “Ahí tomé consciencia real de lo que sucedido, sentí que estaban esperando que llegara para decirme que había muerto” recordó con mucha angustia.
Ailén estaba en shock, no se dio cuenta ni siquiera de cuando despegó o aterrizó el avión. “Más de una vez le dije a mi marido por qué iba tan despacio”.
Continuó su relato el joven: “Sé que caí resguardando mi estómago con las rodillas y tratando de cubrirme la cara con los brazos, el impacto de la caída fue en mis rótulas y el rebote de mi cara fue contra un tubo de aluminio”. Si hubiera caído directamente sobre el asfalto, todo habría sido diferente.
Sus compañeros de habitación estaban paralizados, “uno de ellos me dijo que bajó corriendo por las escaleras a los gritos diciendo que yo me había caído y después salieron todos a ver qué estaba pasando”. Este amigo al llegar al lugar se desplomó porque estaba convencido de que Thiago estaba muerto.
Pero escuchó que otros estudiantes decían que no lo tocaran porque se estaba moviendo. “Dicen que me quise parar pero que volví a caer porque tenía las rótulas y el pie quebrado”, relató.
Primero lo entubaron y luego le realizaron una traqueotomía, “me pusieron en coma inducido, creo que seis días estuve así”.
La mamá de Thiago recordando el infierno que vivió.
Los padres llegaron a Bariloche
Cuando la mamá llegó al aeropuerto la estaba esperando el médico que atendía a su hijo, “le dije que iba a entender todo lo que me dijera porque soy enfermera de terapia intensiva, cuando me fue dando datos muy técnicos supe que no tenía daños neurológicos graves y eso recién me hizo respirar bien”.
Luego llegaron a la clínica, y una doctora les dijo que se prepararan para verlo, “tenía la cara destruida y no íbamos a reconocerlo, entrar fue muy duro”.
Sabía que tenían que esperar a que se despertara y ahí verían en qué estado estaba. “Todos me decían que no sabían cómo había sobrevivido a esa caída, no había explicación para que estuviera vivo”.
La caída fue un miércoles y ese viernes ya se estaba hablando del traslado. El joven relata: “Desperté y lo primero que hice fue mirar a mi mamá y mi papá, no podía hablar pero sé que me entendían lo que les quería decir”.
Ya pasaron 8 meses desde la caída, Thiago sigue en recuperación y continúa con su banda musical. “Nunca me di cuenta de la gravedad de lo que viví, lo único que se me hizo muy largo fue el tiempo de estar en silla de ruedas”, comentó.
Obviamente, que toda la familia desde aquel día, ya no es la misma. “Valoramos cada momento, cada detalle, antes nos hacíamos problema por cosas que ahora sabemos que no tienen sentido” dijo Ailén.