Estaba acusado por el homicidio de su hijastro ocurrido hace más de diez años: lo sobreseyeron
José Gabriel Pereyra, un cordobés que actualmente cumple una condena en el Complejo Carcelario de Bower de la ciudad de Córdoba, fue total y definitivamente sobreseído por el homicidio de Carlos Ojeda, ocurrido en 2014, por el que había sido imputado.
A casi once años del crimen, la fiscalía descentralizada de El Bolsón impulsó la solución final del caso ante la imposibilidad de dar con prueba objetiva que permita acreditar la acusación que inicialmente pesaba sobre el sujeto.
De acuerdo a lo argumentado por la fiscalía, luego de la formalización de cargos, no fue posible avanzar con la investigación penal en tanto las medidas practicadas al efecto arrojaron resultado negativo. Tan así, que la Fiscalía consideró no haber reunido evidencia alguna que permita avanzar, concluyendo en tal sentido, que con los datos recabados no resultaba suficiente para avanzar hacia la etapa procesal siguiente.
Pereyra había sido imputado por el hecho ocurrido el 13 de junio de 2014 en horas de la madrugada, frente a la puerta de su domicilio en El Bolsón. En esas circunstancias, según la acusación que la fiscalía no pudo acreditar, el acusado había forcejeado con la víctima, su hijastro, y tras hacerlo caer al suelo, extrajo un arma de fuego calibre 22 y le descerrajó tres disparos, impactando uno de ellos en la tetilla izquierda, otro en la pierna izquierda y el tercero en la región lumbar izquierda.
Ese último proyectil atravesó varias veces el intestino de la víctima y a consecuencia del profuso sangrado interno ocasionó su deceso ese mismo día, mientras los médicos del Hospital de Área de El Bolsón procuraban salvarle la vida.
Pereyra fue inicialmente señalado por testigos como el autor del hecho y estuvo ligado a la investigación bajo el viejo sistema procesal penal que regía en la provincia. Más adelante, a más de diez años del hecho, en agosto de 2024, fue formalizado por el crimen bajo los lineamientos del nuevo sistema procesal y además se le impuso la prisión preventiva, hasta la efectiva realización de la audiencia de Control de Acusación.
Precisamente a la hora del Control, la fiscalía decidió en uso de sus facultades exclusivas, no continuar hacia la etapa intermedia justificando y dando razones en tal sentido.
El juez Víctor Gangarrossa subrayó que “no existen a criterio de la Fiscalía otros elementos de convicción para avanzar en la investigación y que ha sido el propio titular de la acción pública quien ha prescindido de la continuación de la pesquisa, ante la imposibilidad material de incorporar evidencias en el futuro, dictaré el sobreseimiento del nombrado en orden al hecho por el cual le fueron formulados los cargos”.
Para apoyar el dictamen fiscal, se presentó un informe criminalístico que detalló una serie de medidas de prueba que no se realizaron al momento del hecho y que pese a que las mismas aún podrían practicarse si los elementos secuestrados hubieran sido resguardados correctamente, se dejó en claro que los resultados posibles no serían determinantes para sostener la acusación contra Pereyra.
Como corolario de lo anterior, otro informe reveló que no existen en el caso secuestros que mantengan una posibilidad cierta de incorporar, en lo sucesivo, otras evidencias o análisis sobre las mismas que permitan avanzar en la investigación fiscal.
Más allá del dictado del sobreseimiento y del cese inmediato de la prisión preventiva, el sujeto permanecerá detenido en el Penal de la capital cordobesa, en donde cumple condena por otros delitos.