El gran explorador periodístico de la Argentina afirma: “Bariloche es la capital de la Patagonia”
“Me sienta bien el título de explorador, así me considero”, afirma Leandro Vesco, como manera de sintetizar su labor.
Porque, es cierto, se dedica al periodismo, pero el modo en que encara su trabajo, con un tono propio, lo ha colocado como un eslabón que se entrelaza en una gran cadena y, a la vez, se diferencia del resto de piezas que la conforman. Sus artículos en el diario La Nación, donde se muestra como un cronista turístico particular, lo han hecho ampliamente reconocido.
“Salgo a hacer notas con un sentido exploratorio, el sendero va mostrándome las señales”, indica.
Para él, lo importante es “estar atento a la intuición”, porque “se suele estar solo en un camino en el que por lo general no hay nadie, donde la desolación es profunda y hay que actuar sabiendo que una mala decisión llevará a un sitio del que se haga difícil salir, porque, por ejemplo, se puede encajonar el vehículo, sin señal telefónica ni de Internet”.
Leandro, en el Estrecho de Magallanes, un viaje reciente.
Esta manía de recorrer rutas lo acompaña desde pequeño. “Tiene que ver con mi génesis”, sostiene, y desarrolla: “Soy entrerriano y mi padre era geólogo. Cuando era chico, él me llevaba por donde hacía sus tareas. Crecí yendo en un Rastrojero por todo Entre Ríos. De repente, estaba cerca del río, o en la cuchilla de Montiel, o en un arroyo… Y, al final del día, el geólogo se encontraba con los ingenieros agrónomos en una pulpería, para tomar su caña o su ginebra, y yo, con mi Fanta, mi Mirinda o mi Coca-Cola, miraba todo eso con gran admiración. Ahí estaban esos viajeros con las manos embarradas… Aquel espíritu me despertaba curiosidad”.
El encanto de las pulperías.
De tal manera, cuenta: “Cuando fui creciendo, lo único que sabía con certeza es que debía trabajar de algo que me permitiera vivir y viajar”.
“Siempre tuve el don de la escritura, nunca me costó hacerlo y es algo que lo tengo incorporado desde muy temprana edad, entonces, se me abrió el mundo del periodismo, que es el modo que los escritores tenemos para sobrevivir en este mundo”, continúa.
No sólo por tierra.
Escribió en El Litoral, de Santa Fe; La Capital, de Rosario; y al trasladarse a Buenos Aires pasó por varias revistas, entre ellas, El Federal. Y, claro, desembarcó en La Nación.
Asimismo, están sus libros de crónicas de viaje. Justamente, anuncia que en diciembre llegará a las librerías uno enteramente dedicado a la Patagonia.
Además, debe sumarse la obra anterior, cuatro novelas de ficción, una faceta que quedó relegada por la fuerza con que el periodismo lo alcanzó.
Siempre en el camino.
Su perfil de cronista con una visión propia lo desarrolla de manera particular en unos episodios de corta duración impulsados por la distribuidora de gas natural Camuzzi.
Bajo el nombre de Bitácora de viaje, Leandro sale a la ruta en busca de “pequeñas grandes historias” desarrolladas en el marco de diversos paisajes.
Cada temporada, está dedicada a una provincia. El espacio pasó por Buenos Aires, La Pampa y Neuquén. Ahora le tocó el turno a Río Negro.
Bitácora de viaje en Piedras Coloradas.
Se están conociendo, a través del canal de Camuzzi en YouTube (y otras redes sociales), distintos capítulos donde, en pocos minutos, surgen relatos vinculados, por ejemplo, a Las Grutas, San Antonio Oeste, Viedma… Pueden estar relacionados a secretos gastronómicos, acciones solidarias, una biblioteca que se levanta en un paisaje idílico frente al mar…
De acuerdo a lo planeado, un episodio dedicado a Bariloche estará disponible a partir del 5 de junio. No se puede develar de qué se trata, pero tiene que ver con la zona de Villa Los Coihues.
Episodio en Bariloche.
“En cierta forma, con Bitácora de viaje hago lo que llevo adelante habitualmente en mi obra periodística y literaria, es decir, tratar de llegar a lugares a los que muy pocas personas llegan, para tratar de conocer sitios y rincones que no se encuentran contaminados con la presencia humana masiva, y de esa manera encontrar la esencia de la tradición y la cultura, de la idiosincrasia argentina”, explica Leandro.
“La idea, principalmente, es ir a sitios donde la gente aún vive a un ritmo lento, donde las personas se saludan con un apretón de manos, las redes sociales todavía no son tan necesarias y la radio sigue siendo el medio de comunicación más importante… Rescatar esos lugares para que la gente pueda conocer vidas diferentes en un país complejo y variopinto, tanto en sus perfiles humanos como en sus geografías”, señala, aclarando que, cuando se llega a una ciudad más grande, igualmente se trata de apuntar a historias que se salgan del libreto, que despierten interés y sean luminosas por entregar un mensaje vital.
El periodista “explorador”, en tal sentido, define: “Bitácora de viaje es un Atlas humano de la República Argentina”.
Viedma, otra de las paradas de Bitácora de viaje.
Una de las dificultades radica en resumir lo que podría llevar mucho tiempo para contar. “La edición es un desafío, y tiene que ver con el signo de los tiempos que vivimos. En un lapso corto tenemos que tratar de contar una vida. Se puede lograr, y de hecho lo hacemos, pero, en todo caso, para mí, se trata de generar un incentivo para que quien esté viendo un capítulo de Bitácora de viaje sienta la curiosidad sobre qué más puede pasar en ese lugar y empiece a investigar por Google o a leer algún libro”, manifiesta Leandro.
En cuanto a la nueva temporada, el periodista expresa: “Río Negro es una provincial que me es familiar, la transito desde hace tres décadas, y es el tapiz de la Patagonia, está la estepa, la costa y la cordillera; es la Patagonia más completa, pura y salvaje. Lo tiene todo, el Golfo San Matías, con costas paradisíacas y las playas más bonitas de la República Argentina; la Línea Sur, con la Ruta 23 y esa ruta metálica que es el Tren Patagónico; los pueblitos al sur, en el límite con Chubut; la cordillera, que corona todo con sus nieves eternas…”.
Leandro, sobre un puente con historia...
“Viajar por Río Negro es una aventura emocionante que no deja de conmoverme. A veces, te enmudece; quedás sin palabras porque la belleza es muy profunda y cuesta asimilarla”, asevera, y ejemplifica citando a Las Bayas, con sus escasos habitantes, o Río Chico, “el pueblo donde está el puente y el túnel de trocha angosta más largo de Sudamérica”.
“Quienes viven en esa provincia tienen que sentirse privilegiados, es una tierra bendecida”, afirma, para luego, puntualizándose en Bariloche, comentar: “Es la capital de la Patagonia”.
A la espera de lo que el sendero depare.