2025-04-20

Naufragio en Chile: tripulantes del Cobra hablaron de la tragedia por primera vez

El caso de la desaparición de siete pescadores tras el naufragio de la lancha Bruma frente a las costas de Coronel, el pasado 30 de marzo, continúa siendo noticia. Ahora hablaron por primera vez, tripulantes del pesquero Cobra, sospechado de haberle “pasado por arriba”.

A 21 días de la tragedia, los navegantes publicaron una carta para hablar de lo sucedido. Rompieron el silencio y se refirieron por primera vez a la tragedia que ocurrió esa madrugada donde siete pescadores resultaron desaparecidos y por lo que el buque Cobra es investigado, por su presunta participación en el naufragio de la lancha Bruma.

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Señalaron que "los tripulantes del Cobra queremos expresar nuestras más sentidas condolencias a los familiares de los tripulantes del Bruma. Nos duele profundamente la pérdida de nuestros colegas de trabajo".

En esa línea, se refirieron al motivo por el cual guardaron silencio durante todo este tiempo, "estamos hablando hoy porque recién estamos en condiciones de hacerlo. No habíamos podido expresar antes nuestro dolor. Como hombres de mar, también hemos perdido seres queridos que han arriesgado sus vidas para llevar sustento a sus familias".

Junto con esto, sostuvieron, "sabemos que nada se compara con la pérdida de un ser amado y menos en estas circunstancias, pero queremos decirles que para nosotros también han sido días difíciles, de mucha incertidumbre y de mucha angustia. Nos sentimos dolidos. Varios no podemos salir a la calle porque somos señalados con el dedo no sólo como protagonistas del accidente, sino también como responsables de esta tragedia".

Por último, detallaron que se encuentran a disposición de la Justicia para ayudar en lo que sea requerido. "Estamos cooperando activamente con la investigación y confiamos en que se establecerán con claridad las causas de este lamentable accidente. Por eso, mientras no haya certezas, pedimos respeto para nosotros y sobre todo, para nuestras familias".

 

Despedida simbólica

El remolcador Janequeo llevó a las familias al punto donde el Bruma fue visto por última vez, a 8,5 millas al noroeste de la isla Santa María. Fue el fin de la búsqueda de los siete tripulantes de la nave de pesca artesanal desaparecida.

A 20 días del siniestro, las indagatorias del Ministerio Público y la Armada comienzan a arrojar las primeras luces de qué fue lo que sucedió esa noche. Fallas en el uso de sistemas de georreferenciación, malas condiciones climáticas y el “fondeo” en una zona altamente transitada forman parte de una concatenación de errores que -presumiblemente- costó la vida de siete hombres de mar.

 

Los hechos

El 23 de marzo pasado, siete días antes de la tragedia, el Bruma zarpó desde Constitución, región del Maule. Según se lee en el permiso extendido por la Armada, la embarcación contaba con víveres suficientes para navegar 30 días, además de unos 3.500 litros de combustible. A bordo, de acuerdo al mismo documento, iban siete tripulantes.

Durante toda esa semana, el Bruma consiguió pescar en la zona sin mayores sobresaltos. Tras una recalada en Coliumo, continuaron hacia el sur para extraer bacalao. Eso, hasta que pasadas las 2 de la mañana del 30 de marzo simplemente desapareció del mapa. Literal. A esa hora quedó registrada su última georreferenciación satelital. La siguiente actualización -que debía incluir su ubicación para las próximas cuatro horas- nunca fue cargada a la plataforma. ¿La razón? Se presume que los sistemas del Bruma ya estaban inutilizables por un siniestro ocurrido en ese intervalo. Entre las 2 y las 6, periodo en el que la embarcación se encontraba fondeada, es decir anclada, a la espera de que el temporal que por esos días afectaba a la zona amainara.

 

El ruido

Una vez desaparecida la embarcación con sus siete tripulantes a bordo, las sospechas rápidamente recayeron en los buques pesqueros que a esa hora pasaban por las cercanías del Bruma. Se trata de un lugar altamente transitado. Una ruta marítima que solo en esa madrugada, registró el paso de una veintena de navíos.

Con el correr de los días, la lista se mantiene hasta hoy acotada a tres: la Vichuquén II, la Don Tito y el PAM (Pesquero de Alta Mar) Cobra. Todas ellas han sido sujeto de peritajes a cargo de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones. Sin embargo, sobre esta última, propiedad de Blumar, han recaído todas las miradas.

Y es que, según cuentan conocedores de las pesquisas a BBCL Investiga, la Armada tiene prácticamente la certeza de que fue el Cobra el que colisionó con la lancha artesanal esa madrugada.

Si bien aún resta conocer los resultados finales de la investigación de esa institución -que debería extenderse a lo menos hasta fines de este mes (tiene un plazo de 20 días hábiles más prórrogas)- sostienen que se llegó a esa conclusión debido a la revisión de posicionamientos satelitales, a los trazos de pintura en el casco del Cobra y a la declaración que tres tripulantes entregaron en el marco de ese procedimiento.

Se trata del capitán, el piloto y uno de los vigías de la nave, quienes estaban en la cabina del buque la noche de los hechos. Todos ellos -quienes hoy figuran en calidad de imputados en la investigación del Ministerio Público- atestiguaron, según Blumar, haber sentido un “ruido”.

De acuerdo a quienes tuvieron acceso a esa diligencia, los empleados del pesquero industrial atribuyeron ese sonido, detectado a las 3:03 AM, a la puerta de una de las bodegas del barco. De manera inmediata, el capitán habría desactivado el piloto automático y disminuyeron la velocidad para ordenar una revisión interna. Al no encontrar nada, aseguraron ante el fiscal marítimo Pedro Herrera, el Cobra continuó con sus faenas habituales hasta el día siguiente.

Sin embargo, a juicio de los familiares de los pescadores desaparecidos, los tripulantes del Cobra sí debieron haber sentido un golpe.

“Analizado el actuar del capitán del PAM COBRA y/o de su tripulación después del abordaje, debe decirse que es también un hecho que el impacto de la nave mayor de casco metálico con una lancha de madera de 15 metros no pudo menos que haberse sentido por la tripulación del PAM COBRA y por cierto por quienes iban de guardia/turno en el puente de mando y por el maquinista de guardia que iba en la sala de máquinas, que queda sobre la quilla”, dice la querella.

Hasta ahora, las declaraciones de los tres tripulantes del Cobra son resguardadas celosamente por el Ministerio Público y la Armada.

De acuerdo a información recopilada por BBCL Investiga, el cuarto tripulante que iba a esa hora al interior de la cabina era Juan Sanhueza Anríquez. Siguiendo el criterio actual de la investigación, el hombre de 58 también habría tenido la calidad de imputado, pero el pasado jueves 10 de abril apareció muerto en Coronel, tras una semana desaparecido.

Su deceso abrió toda clase de especulaciones. Justamente porque él, al igual que el capitán y el otro vigía, formaba parte de quienes estaban en el puente de mando esa noche. Sin embargo, hasta ahora todos los antecedentes recopilados por la PDI y el Ministerio Público apuntan a un suicidio. Ese mismo día, la fiscal regional Marcela Cartagena, desechó -”de momento”- la posibilidad de un asesinato.

 

Los radares

De vuelta a la noche de los hechos. Según explican conocedores de la materia, la indagatoria ahora deberá dilucidar si ambas naves involucradas cumplieron con todos los protocolos. En el caso del Cobra se debe esclarecer, por ejemplo, si a raíz del “ruido” percibido por los tripulantes debieron o no detener su marcha e iluminar el sector para descartar una colisión. Y respecto del Bruma, averiguar si contaba con sus sistemas de protección y de localización activos.

Fuentes cercanas a la investigación sostienen que la lancha artesanal no avisó a través de los canales radiales abiertos que se fondearía en una zona altamente transitada.

Los mismos consultados apuntan a que no tenía activado su Sistema de Identificación Automática (AIS). Se trata de una tecnología de seguridad marítima, que según el experto naval, Alfonso Kaiser, permite que las embarcaciones se comuniquen entre sí y con las autoridades en tierra, mediante transmisiones automáticas por radio VHF. Esa teoría, sin embargo, es negada tajantemente por Rafael Poblete, abogado de los familiares de los pescadores desaparecidos.

 

 

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