2025-04-15

“Los hongos cuidan la salud del bosque”

Semana del hongo: la promesa de “un entramado de arte y ciencia”.

La tercera edición de la Semana del hongo en Bariloche se desarrollará en diversos espacios de la ciudad del 21 al 28 de abril.

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La propuesta prevé charlas, talleres, ferias y distintos encuentros que contarán con la presencia de representantes de las ciencias, como así también del arte.

Por ejemplo, habrá una muestra de artes visuales sobre la temática y se proyectará la película Fungi: la red de la vida, que cuenta con la voz narrativa de la artista musical Björk.

La doctora en Biología Carla Pozzi, quien se desempeña en Parques Nacionales y es una de las principales impulsoras de la Semana del hongo, explicó que los días que dure el acontecimiento fúngico se conformará un “entramando de arte y ciencia”.

“Se busca, desde diferentes perspectivas, desarrollar actividades en torno a los hongos”, indicó.

“La gente, las veces anteriores, respondió muy bien”, evocó la especialista, detallando que “todas las charlas se hicieron a sala llena y las salidas de reconocimiento quedaron sin cupo apenas se anunciaron”.

“Hay mucho interés por la temática, no sólo en Bariloche, sino en toda la región, así que durante esos días mucha gente viaja especialmente y se aloja en la ciudad para participar de la propuesta”, explicó la bióloga.

Debe resaltarse que el hecho de que se desarrollen estas actividades vinculadas a los hongos durante una semana entera en Bariloche tiene mucho que ver con la Carla, ya que fue ella quien notó que no existían espacios similares en el país y dio el puntapié inicial para que se hiciera en esta parte de la Patagonia. “En Chile hay diversos encuentros y festivales en relación a los hongos, como en Pucón y Valdivia, y en la Argentina no se veía ninguno. Se lo comenté a Gabriela Klier, de la Universidad Nacional de Río Negro, con quien trabajo en diversas temáticas, y ella me dijo que conocía a varias personas que se engancharían con la idea. Así que empezamos a trabajar en el proyecto”, recordó, al hablar sobre el origen de la Semana del hongo, dos años atrás.

“Desde entonces, ganamos experiencia y crecimos como grupo”, indicó.

Sobre el modo en que ella descubrió (y se enamoró) de ese universo tan particular, señaló: “Toda mi vida me he dedicado a la fauna, incluso en la actualidad –hago monitoreo de especies–, pero en 2006 cursé una materia, plantas celulares, en la Universidad Nacional del Comahue, con la profesora Laura Lorenzo, y ella, al mostrarme este reino de hongos, me inspiró. Hasta ese momento, no conocía nada del tema, pero me cautivó y nunca más me pude desvincular”.

En tal sentido, contó que cultiva hongos comestibles en su casa y ha brindado diversos talleres sobre la temática. Incluso ha realizado un par de publicaciones a modo de guía que resultan más que interesantes a la hora de adentrarse en el tema.

Y, al mismo tiempo que ella fue profundizando sus conocimientos, apreció un despertar de ganas de aprender en la población. “El interés a nivel local fue creciendo”, resaltó.

Así, señaló que cada vez más gente consulta acerca de las denominaciones de los hongos, cuáles se pueden comer y un largo etcétera.

Pero, más allá de la calidad de comestibles de varios de ellos, recalcó que “los hongos cumplen funciones muy específicas en la naturaleza, así que no hay que llevarse a todos cuando se los está recolectando, sino que debe hacerse una recolección cuidadosa”.

“Y si sólo hay uno, directamente no hay que sacarlo, porque es más importante que cumpla su función que comerlo”, sostuvo.

De esa manera, contó que “los hongos se reproducen a través de esporas”, por lo cual, precisamente, remarcó que “hay que dejar algunos para que las liberen y puedan generar nuevos micelios”, que son los talos de los hongos, formados comúnmente de filamentos muy ramificados y que constituyen el aparato de nutrición de estos seres vivos. “Es la estructura vegetativa de los hongos, imperceptible a nuestra vista, que cada otoño fructifica y da el fruto, que sí podemos ver, que es el hongo”, precisó la bióloga, quien agregó: “Los bosques nativos patagónicos tienen mucha relación con los hongos. Hay estudios que evidencian que el micelio, que está bajo el suelo, conecta a los árboles entre sí y, por su intermedio, circulan el agua y nutrientes. Los hongos cuidan la salud del bosque”.

“Hay algunos que se pueden producir fuera de la naturaleza, como la gírgola, el shiitake, el champiñón y el portobello, a los cuales resulta factible hacerlos crecer en troncos, bolsas y estructuras”, expresó la doctora en Biología, aclarando que eso no sucede con la totalidad de los hongos. “Con los que están en los bosques de coihues, por ejemplo, han probado hacerlo y no se ha podido. El suelo tiene características muy particulares, como también es particular la relación que conforma el hongo con las plantas”, manifestó, y en ese punto habló de la micorriza, que es la asociación que se genera entre las raíces de las plantas y el micelio de los hongos. 

“El hongo puede tomar agua y nutrientes para la planta, que, a la vez, le entrega al hongo el producto de la fotosíntesis, sus azúcares”, expuso, y sumó: “Estas relaciones están en los bosques y son irreproducibles, por eso no se puede hacer que esos hongos crezcan fuera de allí”.

Por otra parte, detalló que “se recomienda, en general, cocinarlos antes de comerlos”.

Igualmente, comentó que “algunos no se pueden cocinar”, y expresó: “Por ejemplo, el que se llama lengua de vaca es comestible pero tiene muchísima agua, entonces se recomienda comerlo cortadito en ensaladas”.

En todo caso, aconsejó que “cuando se empieza a ingerir hongos silvestres no debe hacerse en cantidades abundantes, porque hay que ver cómo caen”.

“Las células de los hongos poseen una cubierta de quitina, que en ocasiones puede resultar pesada”, añadió.

Cuando se le consultó por su especie preferida, sin dudarlo, afirmó: “El hongo violeta, cortinarius magellanicus. Me da mucha alegría cuando lo veo; el color es increíble y ofrece un contraste hermoso con el bosque”. Sobre su sabor, aunque expuso que es difícil de describir, intentó hacerlo señalando: “Es un poco picante, y en algún momento, durante la degustación, se siente un gusto parecido al de la nuez”.

Los interesados en el programa de actividades de la Semana del hongo pueden ingresar en www.semanadelhongo.com.ar o, a través de Instagram, seguir las novedades en @semanadelhongo.

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