SU RUTINA
Así es el exigente entrenamiento físico que Marta Fort sigue en honor a su padre
Para Marta Fort, no todo en la vida es viajar y estar de vacaciones, sino que también se encuentra enfocada en sus proyectos. Uno de estos es el deseo de seguir los pasos de su padre en lo que respecta al entrenamiento físico. Tanto es así que dejó entrever cómo entrena para estar en óptimas condiciones.
Durante su salto a la fama, Ricardo Fort se mostró como un hombre que se interesaba por su aspecto físico y pasaba varias horas de su vida entrenando para lucir espléndido. Acorde al refrán que indica que “lo que se hereda no se roba”, su hija mostró que tiene ese mismo comportamiento.
Cada vez que tiene un rato libre, Marta Fort pasa por el gimnasio y dedica una parte importante de su tiempo allí. Pero no escatima a la hora de la exigencia, ya que en algunas imágenes se la pudo ver dándolo todo una vez que entra en calor.
Esto permitió verla en una secuencia de ejercicios con los que apostó por fortalecer sus bíceps y tríceps. Tomando la polea con ambas manos, la heredera de Ricardo Fort comenzó trabajar con entusiasmo para demostrar que se exige al máximo cuando lo considera necesario.
De este modo, dejó en claro que heredó su padre la pasión por dedicarle tiempo a su estado físico y la obsesión por mantenerse a pleno. Tanto es así, que incluso algunos fanáticos que la conocen bien aseguraron que adoptó una rutina muy similar a que él hacía, pero variando las cargas.
Con estos ejercicios, Marta Fort también se encarga de luchar contra la hemiparesia: “La hemiparesia es algo con lo que nací. Básicamente, cuando un bebé nace y se queda por unos segundos sin oxígeno en una parte del cerebro, eso puede dejar secuelas. En mi caso fue en el derecho, entonces por eso yo tengo afectada la motricidad y la movilidad de la mitad de mi cuerpo”.
“Gracias a que mi familia reaccionó rápido, y mi papá se movió como un león para encontrar a los mejores médicos, logré recuperar bastante. Hice, y sigo haciendo, mucha kinesiología. Es un trabajo constante, que no termina nunca, pero depende mucho del grado de afectación y el tiempo que pasó hasta que se comenzó el tratamiento. Es algo fuerte, sin duda, pero también es parte de mi historia”, contó hace poco en diálogo con Angie Landaburu.