Cuál fue el descargo que realizó el hombre que amenazó con un arma a taxistas en Bariloche
Luego del episodio que generó alarma este miércoles en el centro de la ciudad, cuando un hombre de 70 años exhibió un arma de fuego en medio de una discusión con taxistas, el involucrado presentó una denuncia penal en la que expuso su versión de los hechos. Aseguró que actuó en defensa propia, tras sentirse amenazado por "una patota de taxistas" que, según detalló, golpeaban los vidrios de su vehículo con violencia e insultos.
El incidente ocurrió pasado el mediodía, en la parada de taxis ubicada sobre John O'Connor al 500, cuando el hombre estacionó su Toyota Corolla en el espacio reservado para los vehículos de alquiler. De acuerdo al relato de los taxistas, al llegar al lugar y encontrarlo estacionado, uno de los trabajadores intentó ocupar el sitio, lo que derivó en una discusión. Fue entonces cuando, según la denuncia de los conductores, el hombre exhibió un arma de fuego para amedrentarlos.
Sin embargo, en la denuncia penal que llegó a El Cordillerano este jueves, el hombre explicó que solo había estacionado "durante 90 segundos" en la parada de taxis, y que en ese momento no había ningún vehículo en la dársena, ocupando —según sus palabras— "apenas un metro del espacio reservado".
Contó que, al regresar a su automóvil, encontró tres taxis y "una patota de taxistas" que comenzaron a golpear con fuerza los vidrios de su coche mientras lo insultaban con expresiones como "viejo hijo de puta", "la concha de tu madre", "viejo boludo", entre otros agravios.
El hombre, que tiene un certificado de discapacidad por haber padecido cáncer de páncreas —según mencionó en su declaración—, indicó que el vehículo llevaba en el parabrisas y en la luneta el símbolo internacional de discapacidad, pero que esto no frenó el hostigamiento.
Ante esa situación, relató que decidió exhibir su arma dentro del habitáculo del auto, aclarando que no la sacó al exterior ni apuntó a nadie. "Como el hostigamiento no cesaba sino que iba en aumento, exhibí (con los vidrios levantados) mi arma Bersa Thunder calibre 22, que poseo legalmente con toda la documentación de ANMAC", sostuvo, y agregó que el arma estaba descargada, sin munición en la recámara, y que llevaba los cargadores aparte, en un bolsillo.
En su exposición, también vinculó su decisión de portar un arma a un conflicto personal: "Aclaro que llevo arma porque me estafó Gerardo Werthein, el canciller argentino, y sé de buena fuente que mandaron a matar gente por deudas menores a la que tienen conmigo".
Tras el incidente, afirmó que se retiró de inmediato del lugar y que incluso él mismo llamó al 911 para reportar lo ocurrido. Sin embargo, minutos después fue interceptado por un móvil policial en la calle Gallardo, donde fue requisado. Según describió, los efectivos lo hicieron descender del vehículo y colocaron todas sus pertenencias sobre el baúl: el arma, los cargadores, la credencial de ANMAC, la tarjeta del arma y de municiones, teléfono, encendedor, billetera, DNI, cédula verde y el certificado de discapacidad.
El hombre denunció además que una mujer vestida de civil, que llegó al lugar y que los policías identificaron como personal de Criminalística, no pudo exhibir ninguna acreditación.
Finalmente, el arma fue secuestrada por orden del fiscal de turno, Martín Sosa Lukman. El denunciante remarcó que nunca fue informado de que estaba detenido ni de sus derechos: "Jamás me informaron que sería detenido, no me leyeron derechos, no me informaron que podía llamar a alguien para avisar sobre mi situación", declaró.
Contó que fue trasladado a la Comisaría Segunda del Centro Cívico, donde se le tomaron fotografías, huellas dactilares y le quitaron todas sus pertenencias. Según afirmó, se enteró al momento de ser liberado —tras unas siete horas— que había tenido asignado un defensor oficial y que tenía derecho a realizar un llamado.
El hombre insistió en que no cuenta con antecedentes penales, que había renovado recientemente su credencial de ANMAC y que en ningún momento exhibió el arma en público ni amenazó directamente a los taxistas, sino que la mostró dentro del vehículo por temor a la agresión.