GILBERTO CEBALLOS
El crimen del empleado de INVAP: la defensa pidió más tiempo por la falta de una pericia clave
Por la negativa de la Procuración General a asumir el costo de una pericia informática requerida por la defensa y por la dificultad que tiene la familia del acusado para reunir el dinero que permita desarrollarla de forma privada, la defensa solicitó una prórroga de la etapa penal preparatoria, precisamente la instancia en la que debe producirse la prueba del caso.
El hecho investigado ocurrió entre las últimas horas del 8 de agosto y las primeras del 9 de agosto de 2024, en el interior de un departamento ubicado en la calle Ruíz Moreno al 100, lugar en el que el empleado de Invap, Gilberto Ceballos, fue asesinado a puñaladas.
De acuerdo a la acusación, el informe de autopsia reveló que Ceballos fue atacado con un elemento cortante con el que le asestaron más de 40 puñaladas por distintas partes de su anatomía, provocando su deceso. La acusación recae sobre Roa, bajo la figura de homicidio agravado por su comisión con alevosía y ensañamiento.
El caso ya había tenido una extensión de plazos debido a las dificultades que sufrieron las partes para reunir la evidencia. Aunque no es obligatorio hacerlo, la fiscalía y la querella todavía no lograron reunir evidencia para acreditar el móvil del crimen, ya que entre otros elementos considerados importantes, de la escena del crimen desapareció el teléfono celular y la billetera de la víctima.
Según los datos recolectados hasta el momento, el joven Roa era ahijado de Ceballos y había estado viviendo en el departamento de él. En su versión de los hechos, alegó que tuvo que defenderse cuando el fallecido intentó abusar de él. Poco después se presentó voluntariamente en la comisaría y admitió el hecho pero para los investigadores en esas 13 horas desde el asesinato a su entrega voluntaria, pudo haber desplegado diversas acciones para entorpecer el crimen.
Cuando las autoridades llegaron al domicilio encontraron manchas de sangre que revelaban el recorrido desplegado por los protagonistas del caso y el cadáver de Ceballos en la bañadera.
Una vecina declaró que escuchó ruidos durante la noche, como si alguien se estuviera mudando y moviera los muebles de lugar, al tiempo que escuchó los quejidos de un hombre.