2025-03-28

LA PRÓXIMA LLEGA MANEJANDO A TRIBUNALES

Condenado y con prohibición para conducir fue sorprendido borracho al volante: recuperó su libertad

En abril de 2021 El Cordillerano se preguntaba: “¿Estamos esperando que suceda?”. Pareciera que sí. Es que, a pesar de los numerosos antecedentes que lo involucran, José Arturo Vidal Bastidas repite su conducta transgresora, temeraria, asesina o suicida. Otra vez más lo acusaron por manejar ebrio y agredir a policías pese a estar condenado por hechos similares y tener una prohibición para conducir automóviles. Tras la audiencia recuperó su libertad.

Tal vez sea un guiño del destino que una tragedia no haya involucrado a más personas. Pero, sin lugar a dudas, la vida de José Arturo Vidal Bastidas es una tragedia. Vale mencionar que se trata de un alcohólico crónico que, no obstante su enfermedad, se resiste a dejar el volante.

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Este miércoles alrededor de las 5 de la mañana, fue interceptado conduciendo un vehículo Volkswagen Voyage cerca de la intersección de las calles San Pablo y Monteverde, del barrio San Francisco. Se resistió a la intervención policial, insultó a los uniformados diciendo que a él nadie lo tocaba ni le decía lo que tenía que hacer, luego los agredió, emprendió su furia contra el patrullero y finalmente, ya reducido, intentó coimear a los agentes y terminó en el calabozo. Este jueves fue imputado por atentado y resistencia a la autoridad agravada y cohecho, pero, pese al pedido fiscal, tras la audiencia recuperó su libertad porque el juez de Garantías César Lanfranchi no aceptó el pedido de prisión preventiva que realizó el fiscal. Eso sí, a la condena que todavía purga -aunque con libertad condicional- y a la prohibición de conducir automotores que ya arrastraba, se le agregó la obligación de presentarse una vez por semana en la fiscalía y la prohibición de salir de la ciudad.

Según planteó esta jueves por la mañana, el fiscal adjunto Álvaro Viterbori, el acusado conducía por el lugar en aparente estado de ebriedad y desató su furia intentando golpear a los uniformados que procuraban su detención y hasta les ofreció dinero para que lo dejen seguir conduciendo. El acusado dijo en su defensa que viajaba con otras dos personas en el auto y que él iba durmiendo en el asiento de atrás. Para agravar el cuadro, la Policía no encontró testigos para desplegar los procedimientos. 

El sujeto acumula un sinfín de legajos judiciales y había sido condenado el 8 de marzo de 2022 a la pena de 4 años de prisión efectiva y 4 de inhabilitación especial para conducir vehículos automotores. Pero ya desde el año pasado accedió a la libertad condicional, con utilización de pulsera de monitoreo electrónico, tras haber transitado sin sobresaltos la etapa de salidas transitorias del Penal 3.

Poco antes de ser condenado había protagonizado otro siniestro vial cuando chocó con otro automóvil y provocó lesiones a una mujer y hasta agredió a los policías que intentaban detenerlo. 

Para entonces ya pesaban sobre él cuatro cargos de desobediencia a una orden de un funcionario público, pues autoridades municipales lo habían inhabilitado para conducir a partir de sus reiteradas infracciones a la Ley Nacional de Tránsito.

El 11 de enero de 2018, lo encontraron en un control ubicado en Ruta 40 Sur y Miramar. En la ocasión estaba absolutamente ebrio y el alcoholímetro marcó 2,89 gramos de alcohol por litro de sangre. El 30 de abril del mismo año, cerca de la medianoche, fue interceptado en Ruta 40 Sur y Pasaje Gutiérrez. El 29 de septiembre de 2018 otra vez temprano por la mañana fue detectado en Ruta 40 Sur y John O´Connor y se negó a practicarse el control de alcoholemia y finalmente el primero de febrero de 2019, temprano a la mañana, lo hallaron en Morales y Moreno, en pleno centro de la ciudad. Ese día el alcoholímetro marcó 2,19 gramos de alcohol por litro de sangre.

En todas esas ocasiones violó la prohibición de conducir todo tipo de vehículos que le había impuesto el Municipio local y por cuestiones lógicas desprendidas de lo anterior, no contaba con carné habilitante.

Pero para entonces el acusado ya tenía otro legajo en trámite por lesiones leves y lesiones graves, que aunque ocurrieron con él al volante de un automóvil no fueron encuadradas en la figura de lesiones culposas, porque en realidad tuvo intención de lastimar a los agentes que intentaban detenerlo.

La imagen seguramente permanezca en la retina de los vecinos. Ocurrió en el año 2019, cuando su vehículo fue hallado mal estacionado y con él durmiendo adentro y cuando quisieron identificarlo aceleró el Suzuki Fun que conducía y atropelló a dos efectivos policiales que sufrieron heridas leves y graves.

Sin embargo, el registro más antiguo que se tiene de Vidal Bastidas es la causa en la que resultó absuelto, bajo la acusación de haber asesinado a su padre a golpes. Ocurrió el 14 de agosto de 2005 en el interior de una vivienda familiar ubicada en la periferia de la ciudad.

Utilizando un elemento contundente, Vidal Bastidas le molió literalmente la cabeza a golpes a su padre. Horas después fue detenido por la Policía mientras conducía un Renault 11, todavía en estado de ebriedad y con lesiones que reflejaron la pelea que mantuvo con su progenitor.

El entonces fiscal de Cámara Enrique Sánchez Gavier había retirado la acusación tras el desarrollo del juicio y habilitó la absolución que luego dictaron los jueces. Sin embargo, en su alegato reclamó una intervención integral del Estado para que Vidal Bastidas no profundizara su vínculo con el alcohol y pudiera rehabilitarse. De aquel pedido fiscal en noviembre del 2005 a la actualidad nada cambió.

También tuvo, en 2009, otra causa por resistencia a la autoridad y violación de sellos por un hecho que ocurrió el 22 de noviembre de 2008, cuando ingresó al predio de la plazoleta fiscal municipal, sin estar autorizado, a fin de retirar un Volkswagen Gacel que le había sido secuestrado preventivamente en razón de haber dado 3,02 gramos de alcohol por litro de sangre, en un control de alcoholemia. Aquel día, realizando maniobras violentas y riesgosas se dio a la fuga y estuvo a poco de atropellar al agente policial que custodiaba el lugar.

Muchos años después, Vidal Bastidas fue condenado por lesiones graves con exceso en la legítima defensa, a la pena de dos años de prisión en suspenso. Fue en septiembre de 2016, aunque el hecho investigado había ocurrido en enero de 2013. Aquel día, Vidal Bastidas conducía un Fiat 147 en cercanías del barrio La Cumbre e impactó por detrás a un Fiat Regatta que circulaba en igual sentido. Los dos protagonistas del choque tomaron sus teléfonos celulares y llamaron a otras personas para pedirles que se acerquen hasta el lugar mientras discutían. En ese contexto, en una gresca generalizada entre varias personas, Vidal Bastidas apuñaló a Jonathan Miranda Ñanco y le provocó lesiones de carácter grave.

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