JUBILADOS EN CRISIS
El Gobierno continúa achicando el gasto en moratorias y bono para las mínimas
El Gobierno argentino ha decidido implementar una estrategia económica que incluye recortar ciertos gastos previsionales, en un intento de "prevenir un mayor descalabro fiscal". Tras el fin del régimen que permitía a las personas jubiladas acceder a este beneficio sin contar con los aportes requeridos, el foco se ha puesto en controlar el gasto público.
Las estadísticas presentadas por la Asociación Argentina del Presupuesto y las Finanzas Públicas (ASAP) destacan un aumento significativo del gasto en moratorias previsionales, mientras que el sistema de reparto convencional ha visto también un incremento en su participación del gasto social total. Las cifras revelan que en el primer bimestre del año en curso las moratorias previsionales representaron un 15,7% del gasto social total, un aumento desde el 11,9% registrado el año anterior. En paralelo, la participación del sistema de reparto tradicional incrementó de 19,4% a 24,5% en el mismo período.
Este cambio drástico en la política previsional se da en un contexto donde la sostenibilidad del sistema enfrenta retos como el envejecimiento de la población y el aumento de la informalidad laboral. Según informes de la ANSES de 2022, los fondos obtenidos a partir de aportes y contribuciones constituyeron solo el 41% del financiamiento total del sistema, recayendo la carga restante sobre ingresos tributarios que tienen limitaciones para ampliarse más allá, sin afectar otras áreas críticas de la economía.
En lo que respecta al gasto social en general, febrero trajo consigo un aumento real del 46,7% en términos económicos hacia las prestaciones manejadas por la ANSES, que a su vez vieron un incremento del 53,1%. No obstante, otros sectores mostraron alteraciones interesantes; por ejemplo, las pensiones no contributivas por invalidez experimentaron un aumento notable, mientras que el gasto previsional relacionado con la Caja de Policía y el Consejo de la Magistratura se redujo significativamente en varios puntos porcentuales, lo que refleja una dinámica mixta en cuanto a la administración de recursos.
La reducción en el bono para las jubilaciones mínimas es particularmente notoria. Dado que no ha habido ajustes significativos en el valor nominal de este bono, se ha registrado una caída del 28,8% en términos reales. Esto ha llevado el impacto del bono desde un 5,5% al 3,5% del gasto total en un año.