El testimonio de una rionegrina en Bahía Blanca: "va a ser muy larga la recuperación de esta ciudad"
Cuando la naturaleza desafía a la humanidad, surge la empatía que vincula a las personas más allá del lugar del que provengan. Esta es la historia de una rionegrina que decidió quedarse para ayudar a los bahienses afectados por la inmensa inundación.
El Cordillerano Radio (93.7) dialogó con Camila León, una estudiante oriunda de Choele Choel que vive en Bahía Blanca, y que se quedó para colaborar en el momento más complejo de la ciudad bonaerense.
"El ánimo de a poco se va recuperando con la ayuda de la gente y el aporte que puede hacer cada uno de los vecinos así como las donaciones que llegan. De igual manera el ambiente sigue siendo triste y desolador. Ahora está saliendo el sol y eso ayuda a que el día mejore de a poco pero va a ser muy larga la recuperación de esta ciudad", comentó Camila.
Sobre los primeros momentos de la inundación contó que "Vivo en un edificio de gente muy adulta, con familias, estudiantes, personas de la tercera edad, etc. Ese mismo viernes, en medio de la inundación fuimos piso por piso preguntando como estaba la gente. Estábamos sin electricidad por lo que no sabíamos lo que estaba pasando. Me iba enterando por mi mamá que me contaba lo que veía en los medios. Acá nos ayudamos entre todos. El sábado salió el sol y se empezaron a ver los destrozos. Salí a buscar un lugar para cargar el celular y ahí tomé dimensión de lo que pasó. Empecé a encontrar compañeros de la universidad o estudiantes del Valle medio y era angustiante escuchar que perdieron muebles, heladeras y muchas cosas. Ahí encontré a muchos chicos del valle que decidieron quedarse a ayudar porque hay mucha gente que necesitaba hielo o personas mayores que no podían salir de sus hogares y por eso empezamos a ayudar en lo que podamos".
Una de las peores inundaciones que vivieron
Finalmente, sobre la decisión de permanecer en Bahía Blanca y no volver a Choele Choel, Camila dijo que "Al principio no estaban contentos pero les expliqué que mi casa esta perfecta, que tengo comida y que ya tenía electricidad entonces pensé que si puedo seguir dando una mano lo voy a hacer. Hoy por hoy hay amigas que vienen a bañarse a casa porque no tienen agua en sus hogares o vienen a cargar los celulares para comunicarse con sus familias. Pensaba mucho en mis abuelos y mis padres, si hubieran sido ellos los que estuvieran en esta situación me encantaría que alguien los ayude".