CRISIS ECONÓMICA
Números negativos históricos para el consumo de leche, carne vacuna y yerba mate
El reciente informe de las fundaciones “Innovación con Inclusión” y “Encuentro” ha generado una gran preocupación al revelar un marcado descenso en el consumo de algunos de los alimentos más emblemáticos de Argentina. Los ciudadanos han visto cómo sus hábitos alimenticios se han transformado drásticamente durante el año 2024, reflejando un cambio que muchos califican de alarmante.
La leche, un componente esencial en la dieta diaria de millones, ha registrado un patrón de consumo per cápita que no se observaba desde 1990. Mientras que la producción nacional cayó un 6,5%, las exportaciones aumentaron significativamente un 7%, este aumento no ha logrado compensar la caída del 9,1% en el consumo interno. Esta tendencia sugiere que aunque el producto sigue siendo un recurso invaluable para el comercio exterior, su presencia en las mesas argentinas está disminuyendo.
De igual manera, la carne vacuna, la piedra angular de la gastronomía local, mostró indicadores igualmente perturbadores. Comparando con los datos históricos desde 1914, el consumo de carne per cápita el pasado año se perfiló como el segundo más bajo registrado, solo comparable a las cifras de 1920.
La producción de carne, considerada una de las principales industrias del país, cayó un 3,4%, mientras las exportaciones también sufrieron una disminución significativa del 10%, haciendo que expertos y consumidores se cuestionen hacia dónde se dirige el sector ganadero del país.
El mate, más que una bebida, es una tradición cultural en Argentina; sin embargo, el consumo interno de yerba mate disminuyó un 9,2%. La evolución de esta tendencia desde 2016 había suscitado preocupación, y el informe ahora deja claro que esta es la disminución más significativa. La producción no fue ajena a estas bajas, con una reducción del 6,8%. A pesar de que las exportaciones de yerba tuvieron un incremento notable del 10,9%, el escenario planteado por el informe expresa una transformación en cómo este producto fundamental es consumido localmente.
Detrás de estas cifras subyace un cambio en el comportamiento económico y social de los argentinos, lo que apunta a una creciente necesidad de ajustes tanto en políticas alimentarias como en las estrategias de mercado.