Toncek Arko lanzó “Monte Tronador” con su “historia, pioneros, ascensiones y glaciares”
Al guía de montaña, periodista y escritor se le complica llevar la cuenta: ya son 43 o 44 los libros que publicó sobre el andinismo, el esquí y las montañas de Bariloche. Más de 330 páginas con fotografías espectaculares, como la de portada.
La fotografía de la portada es deslumbrante: las máximas alturas del antiguo volcán aparecen circunscriptas por una gran nube de forma circular y colores que van del rosado al azul, como si se tratara de una aureola angelical. El resto del cielo luce límpido y con ese celeste que oscurece a medida que el sol tiende a ocultarse más allá de la cordillera. Curiosamente, no fue el autor quien logró tamaña imagen que, además, apenas si se tomó con un mero celular. ¡Apenas!
“Monte Tronador. La montaña insignia del Parque Nacional Nahuel Huapi” es el libro más reciente de Toncek Arko, el más persistente cronista montañés que existe por estas latitudes, a tal punto que cuando El Cordillerano inquirió cuántos lleva publicados sobre la temática, no pudo precisar si 43 o 44. Difícil llevar la cuenta… El flamante volumen se explaya sobre “historia, pioneros, ascensiones y glaciares”, de manera que no solo será de interés para escaladores, sino también para todos aquellos que sientan algún grado de fascinación por la más emblemática de las alturas.
Entre las 300 páginas y pico que abarca, nuestro colega destaca “dos cosas, que para mí son las más interesantes. Una es la historia del Monte Tronador a través de los primeros pobladores y exploradores”, es decir, “la gente que vivió en sus inmediaciones y los andinistas que, a través del Club Andino, comenzaron a subir a las cumbres. Y el otro aspecto interesante es la evolución de los glaciares porque en las fotografías que conseguí, se ve un gran retroceso en los últimos 50 años”, alertó.
En efecto, “el deshielo fue increíble. Hay que pensar que en los años 80 todavía se escalaba en el Ventisquero Negro y hoy vas y hay una laguna. Todos los glaciares del Tronador retrocedieron muchísimo y en ese aspecto, tuve la colaboración de Lucas Ruiz, un glaciólogo que me aportó datos científicos. Además, el libro está dedicado a Sigfrido Rubulis, una de las personas que más estudió el Tronador cuando no había internet y ninguno de los instrumentos de comunicación e investigación que hay hoy”, resaltó Toncek.
El recordado Sigfrido. Gentileza Toncek Arko.
Lectores sabrán disculpar cierta familiaridad, pero periodista y escritor se conocen hace más de 30 años e inclusive, compartieron redacciones tiempo atrás. “Caminando y midiendo, Sigfrido estudió durante muchos años los glaciares del Tronador”, sumó el montañista. Además, el científico de origen letón vivió más de 20 años prácticamente a la sombra de montaña tan majestuosa y sus visitas a los pubs de Bariloche los fines de semana hicieron que con justicia se ganara el mote de “abuelo del rock”, como popularizó la banda Mosca Roseta en uno de sus temas.
Emblema del PNNH
El guía quiso poner de relieve la historia del Tronador porque como anticipa el subtítulo de su obra, “es la montaña emblemática del Parque Nacional Nahuel Huapi. Es mil metros más alta que todas las montañas aledañas, ninguna otra de las que están cerca tiene glaciares y es un lugar muy visitado. Además, si bien están en el límite entre Chile y la Argentina está más desarrollada del lado argentino por una cuestión topográfica. Es más fácil el acceso”.
Por otro lado, “aunque no con mucha extensión, digo en el libro que el Paso Vuriloche fue el primero entre lo que hoy es Chile y la Argentina, usado hace centenares de años. Hoy en día, el Paso Vuriloche está habilitado para peatones. Del lado chileno construyeron refugios y entonces, el turismo empezó a recorrerlo. Es un paso fantástico y el del otro lado, el Pérez Rosales, hace años que se puede hacer de manera comercial y turística”. Los dos se relacionan íntimamente con el Tronador y Toncek aspira a detenerse en ambos trayectos con más extensión en un futuro trabajo, pero quien dice 43 o 44, ¿cómo no va a decir 45?
La masificación de la montaña no es muy bienvenida en términos generales, aunque para el autor, “en los últimos años mejoró mucho porque no va tanta gente. A las altas cumbres, con los guías, la gente que va es muchísimo menos que en Europa, donde para muchas montañas hay que hacer cola para subir. Tronador todavía no es así, a veces hay mucha gente en el refugio, pero no si vas a recorrer los glaciares o a practicar un ascenso a las cumbres. Hay más gente en el Aconcagua o en El Chaltén”, comparó.
“Es un libro que quería publicar hace un par de años, el año pasado me propuse hacerlo sí o sí y en diciembre lo mandé a imprimir”. Es que se trata de un conjunto de parajes que, a la vez, son importantes en la propia experiencia de Toncek como guía de montaña y amante de ambientes tan únicos. “Yo soy un agradecido de la vida porque puedo hacer lo que me gusta, inclusive hasta poder vivir de esto”.
El supuesto progreso no alcanza a empañar esa gratitud. “A mi viejo (Vojko) siempre le hubiera gustado hacer lo que yo hago ahora: escribir libros. Publicarlos y que sean sustentables. A veces, miro por la ventana, veo los edificios que se están construyendo y me tapan el lago, pero es importante hacer lo que me gusta. La montaña, el esquí y el andinismo a mí me apasionan y agradezco poder reflejarlos”.
La portada de foto espectacular.
Del emprendimiento editorial también participó Linda Vereertbrugghen, cuya historia familiar está muy asociada al Tronador y Pampa Linda. En la hostería se podrán conseguir ejemplares del libro, al igual que en las librerías clásicas de Bariloche. La foto de portada es de Lucas Jacobson, guía de alta montaña que tuvo el buen tino de estar en el lugar adecuado en el momento propicio, o sea, en las alturas insuperables de “la montaña insignia”, dónde si no.