Piden que Eduardo Belliboni vaya a juicio por administración fraudulenta y amenazas
Eduardo Belliboni, el líder del Polo Obrero es investigado por el delito de administración fraudulenta y amenazas y extorsión a beneficiarios del Potenciar Trabajo. Ahora, está cada vez más cerca de ser elevado a juicio.
La Oficina Anticorrupción (OA) y la organización Poder Ciudadano, querellantes en el caso que investiga el juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Gerardo Pollicita, pidieron que Belliboni sea elevado a juicio oral acusado de haber llevado adelante una maniobra que defraudó al Estado nacional.
En el caso se investiga si la Asociación Civil Polo Obrero y el Resplandor Limitado desviaron parte de los $360 millones que le envió el ex Ministerio de Desarrollo Social como unidades de gestión del Potenciar Trabajo hacia un grupo de empresas que hacían facturas para ocultar el verdadero destino del dinero: financiar la campaña del Partido Obrero.
Para Casanello, la investigación demostró que esta organización utilizó de manera irregular el dinero del Estado y que desde allí se extorsionó y amenazó a beneficiarios del Potenciar Trabajo.
En su presentación de 140 páginas, la OA expuso las pruebas que demuestran que el Polo Obrero realizó rendiciones de cuentas ante la cartera de Desarrollo Social con facturación apócrifa generada por un grupo de empresas “truchas”. El dinero del Estado se debía destinar a la compra de herramientas y otros elementos de trabajo, pero parte de esos fondos terminaron en una agencia que hizo tareas de publicidad para la campaña del Partido Obrero.
Algo similar ocurrió con la empresa Ediciones e Impresiones Rumbos, la imprenta del Polo Obrero. La Justicia detectó facturas de esta firma por un total de $31 millones, aunque mucha de la documentación presentaba irregularidades. Por ejemplo, se emitieron varias facturas en un día por kits de seguridad, todas con distinto valor, aunque se trataba del mismo producto y cantidad.
La Justicia determinó, además, que esta empresa se usó para financiar las actividades electorales del Partido Obrero. Luego de recibir la plata de la organización de Belliboni, la Imprenta Rumbos contrató a la firma de publicidad Makosen, que hizo una campaña digital para el PO.
Por otro lado, se determinó que las cuentas bancarias de Rumbos eran utilizadas por los integrantes del Polo Obrero para inyectar dinero propio en efectivo, como ser las “cápitas” que se les quitaba a los beneficiarios del Potenciar Trabajo. Se registró entre 2020 y 2024 el ingreso de $10.920.000 y $14.695.248, en dos cuentas de esta firma.
La Justicia también encontró irregularidades en la firma Miniso Trade, que le facturó al PO unos $3.060.003. Se trata de una compañía apócrifa. A su vez, Urban Graphics le facturó a la organización de Belliboni otros $5.180.019 e inmediatamente después de cobrar el dinero le endosó un cheque a Rumbos, es decir, la plata siempre volvía a la imprenta del PO. Lo mismo ocurrió con las firmas RicoPrint ($2.769.378) y Carlos Osvaldo Monfrini ($1.453.456).