2024-12-25

PANORAMA

Navidad en Bariloche, igual que el año pasado: calor y pocos restaurantes abiertos

La oferta gastronómica limitada hizo que los establecimientos que trabajaron estuvieran atiborrados

Cuando el reloj marcaba las 13.30, el Centro Cívico estaba casi desierto.

Lee también: Un panorama navideño digno del Grinch en un mal día…

El calor golpeaba con contundencia.

Roca y el arbolito.

Así, sólo el pino de Navidad y el monumento a Julio Argentino Roca, juntos, pero este año sin que el primero tape al segundo, brillaban en la plaza emblema de Bariloche.

Lee también: En el supermercado, al borde de un ataque de nervios

A unos metros, junto al Concejo Municipal, la aldea navideña también estaba vacía, con la excepción de una familia que se refugiaba a la sombra de un árbol, mientras el hijo de la pareja correteaba por ahí y, de vez en cuando, golpeaba la puerta de la casa de Papá Noel, quien, tras una noche intensa de labor, continuaba durmiendo…

¿Papá Noel...? Durmiendo.

En cuanto a la calle Mitre, el panorama mostraba un escenario de locales vacíos, incluso los gastronómicos y chocolatosos.

Fueron pocas las excepciones.

Con el calor, tomar un helado fue una de las alternativas escogidas.

Por ejemplo, en las dos primeras cuadras de la arteria había, en total, tres negocios de artículos regionales abiertos, los únicos del rubro en toda Mitre durante ese horario.

Asimismo, en ese sector sólo había un comercio de indumentaria con las puertas abiertas.

Lee también: Navidad en Bariloche: pueblo y turistas, Onelli y el centro

En lo que hace a sitios para almorzar, las alternativas eran pocas.

En la primera cuadra, el café Gino aglutinó a una gran cantidad de gente. Cabe señalar que, como el local es pequeño, los comensales no sólo recurrieron a las mesas dispuestas dentro, sino que acapararon también las de la vereda, además de aquellos que optaron por comprar algo con la modalidad take away.

Un café al inicio de Mitre.

Otra posibilidad eran los establecimientos de comida rápida, principalmente hamburguesas, uno en la primera y el otro en la segunda cuadra de Mitre.

Al lado de uno de esos sitios, estuvo disponible la opción de ventas de empanadas para llevar.

Empanadas y hamburguesas, para todos los gustos.

En la esquina de Rolando, en tanto, Friends “explotaba”. No cabía un alfiler, ni dentro ni en el sector de la vereda.

Mitre y Rolando, una opción de las más elegidas.

Mexicano Café, en Mitre 585, fue otro espacio que contó con gran clientela.

Con sabor mexicano.

En lo que hace a chocolaterías, incluyendo la posibilidad de heladería, Rapa Nui era “la” opción en Mitre al mediodía.

Chocolates y otras opciones.

También Fiore y Rudolf ofrecían helados.

Helados.

Por otra parte, una alternativa dulce era Havanna, al inicio de Mitre. Otra, la churrería El Topo. Los kioscos, en tanto, mayormente estaban con las persianas bajas.

Churros al paso.

Así, una posibilidad a la que recurrieron aquellos que optaron por adquirir algo para consumir en otro sitio (porque muchos acudieron hacia el sector del lago para aprovechar el día) fue el mercado que abrió recientemente en la intersección con John O’Connor, o, por esa cuadra, cien metros hacia “abajo”, en el cruce con el “otro” O’Connor (Vicealmirante) también había una despensa abierta.

Persianas bajas.

En cuanto a lo que hace específicamente a restaurantes, a los citados en Mitre se pueden sumar otros –pocos– en algunas de las arterias que cruzan la calle principal del centro de Bariloche.

Por ejemplo, en Quaglia, unos metros “arriba” de Mitre, L’Italiano Trattoria se encontraba con sus puertas abiertas, al igual que La Alpina, ya en la esquina con Moreno.

En cuanto a la calle Palacios, que, en general, ofrece una gran oferta gastronómica, el 25 de diciembre mostró una postal de sitios cerrados, con la excepción de un minimercado y el restaurante El Chúcaro.

Debe remarcarse que la mayoría de los que deambulaban por Mitre entre las 13 y las 14 eran turistas, especialmente visitantes de otros países, lo que se apreciaba al escuchar los idiomas y los tonos mientras, justamente, buscaban algún lugar para almorzar.

En el Centro Cívico, arbolitos decorativos; en Mitre, de los que cambian dólares.

Quizá por esa presencia de extranjeros, hubo arbolitos que se apersonaron en el centro más allá del feriado.

La oferta inicial era de mil ciento veinte pesos para aquellos que querían vender dólares y mil ciento ochenta para los que deseaban comprarlos.

Si estamos en Navidad, ¿cómo iban a faltar los arbolitos?

Te puede interesar