UN MOMENTO ESPECIAL
Bariloche tendrá dos diáconos permanentes por primera vez en su historia
La diócesis de San Carlos de Bariloche vivirá un momento histórico este sábado 14 de diciembre, cuando consagre a sus primeros dos diáconos permanentes. 31 años después de su creación, esta jurisdicción eclesiástica sumará a Juan Carlos Pulleiro y Joel Vera como parte de su equipo pastoral.
La ceremonia estará a cargo del obispo local, monseñor Juan Carlos Ares, y se realizará a las 10:30 en la catedral Nuestra Señora de Nahuel Huapi.
Quiénes son los nuevos diáconos
Ambos llegan a este ministerio luego de un largo camino de formación en la Escuela Diaconal y la Escuela de Discipulado Misionero de la diócesis, programas impulsados por el recordado obispo Fernando Maletti y continuados por monseñor Juan Chaparro CMF.
Joel Vera nació en Chile, pero vive en Bariloche desde hace 41 años. Está casado y tiene un hijo. Juan Carlos Pulleiro, por su parte, es oriundo de Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires, pero se radicó en Bariloche hace 42 años junto a su esposa. Ellos tienen cuatro hijos.
¿Qué hace un diácono permanente?
Los diáconos permanentes son ministros ordenados que se dedican al servicio de la Iglesia y la comunidad. Su misión no solo se desarrolla dentro de las parroquias, sino también en la evangelización fuera del ámbito eclesial, llevando un mensaje de caridad y esperanza a todos, creyentes o no.
Este ministerio, que dura toda la vida, puede ser asumido por hombres casados o célibes. En la mayoría de los casos, quienes se convierten en diáconos ya tienen años de experiencia en la vida familiar y comunitaria.
Sus funciones
Entre las tareas que pueden realizar los diáconos están:
- Dirigir celebraciones litúrgicas.
- Bautizar.
- Bendecir matrimonios.
- Llevar la comunión a enfermos o moribundos.
- Presidir funerales.
Una preparación en familia
El proceso de formación para ser diácono requiere el apoyo de toda la familia. La diócesis acompaña este camino a través de programas específicos que buscan fortalecer tanto la vida espiritual como el compromiso con la comunidad.
Con esta consagración, la diócesis de Bariloche suma un nuevo impulso a su misión pastoral, acercando la Iglesia aún más a la gente.