Gastaron más de US$ 800 mil para reparar el avión presidencial: estaría listo para 2025
A lo largo de los últimos meses, el avión presidencial argentino Boeing 757-256, conocido como ARG-01, ha experimentado una serie de revisiones y retrasos significativos en su mantenimiento. Este avión es una pieza esencial para los desplazamientos internacionales del presidente Javier Milei, pero actualmente se encuentra en los Estados Unidos siendo sometido a una inspección exhaustiva denominada "Check-C". La importancia de este proceso radica en el hecho de que es obligatorio cada tres años para garantizar la aeronavegabilidad de la unidad. La empresa encargada del proceso es Commercial Jet Inc, quien ha recibido un pago de US$ 883.739 para asegurar la correcta puesta a punto del avión.
Desde el pasado 27 de junio, el avión ARG-01 ha sido catalogado como "no aeronavegable", lo que significa que no puede realizar vuelos comerciales hasta que todas las partes hayan sido revisadas y aprobadas por los técnicos especializados. Esta inspección detallada permite revisar cada componente del aparato para comprobar que funciona correctamente. En cierta forma, esto es una práctica estándar en la industria aeronáutica para preservar la seguridad.
A principios de 2024, se produjo un contratiempo cuando una licitación para seleccionar quién llevaría a cabo esta inspección fue declarada fallida. A pesar de recibir ofertas de múltiples compañías, sólo quedó como opción viable la oferta de Commercial Jet INC, la cual inicialmente fue desestimada por el incumplimiento del plazo de su propuesta. Junto a esto, surgieron rumores de prácticas indebidas que fueron rápidamente desmentidas por el Gobierno, pese al innegable impacto que causó la salida de Florencia Gastaldi, entonces Directora de Logística.
Sin embargo, en la segunda mitad del año, se emitió una nueva licitación y, finalmente, el contrato fue adjudicado a Commercial Jet, con el objetivo de realizar la tan necesaria inspección. El proceso de revisión, previsto inicialmente para marzo, sufrió diversas prórrogas, incluida una otorgada por Boeing, lo cual permitió al aparato mantenerse operativo de manera limitada hasta finales de junio.
En noviembre se dio inicio finalmente a las tareas que permitirán la vuelta al vuelo del ARG-01, que son seguidas con atención desde la Casa Rosada. Las autoridades han defendido la rigurosa gestión de este avión como indispensable para la seguridad del jefe de Estado, con la esperanza de tener a la aeronave de nuevo operativa para trasladar al presidente antes de finalizar el año.