2024-12-06

EDUCACIÓN

La comunidad educativa aborda el "Último Primer Día-Cuidado" en la provincia

En un esfuerzo por fomentar un espacio de diálogo constructivo y comprometido, el Ministerio de Educación y Derechos Humanos ha lanzado una serie de orientaciones dirigidas a las Escuelas Secundarias de la provincia. Estas iniciativas están centradas en abordar el conocido “Útimo Primer Día-Cuidado” o UPD-C, celebración en la que los estudiantes participan dando inicio al año escolar.

Durante este evento, se resaltó la importancia de la corresponsabilidad entre los principales actores involucrados: las familias, las escuelas y, por supuesto, los propios estudiantes. Este enfoque está alineado con una política integral de cuidado, buscando que la celebración no solo se convierta en un buen recuerdo, sino también en una lección significativa sobre el compromiso compartido.

En colaboración con la Municipalidad de Viedma, el ministerio ha llevado a cabo una reunión este mismo mes, involucrando tanto a directivos como a estudiantes y sus familias de diversas escuelas secundarias de la capital provincial. En estas sesiones, Jimena Serra, referente técnica de la Dirección General de Educación, destacó la adición de la “C” de Cuidado al concepto de "último primer día". Esta innovación subraya la necesidad de plantear esta temática desde varias perspectivas: la familiar, la educativa y la comunitaria.

Serra subrayó la intención de generar intercambios de ideas y reflexiones respecto a cómo modernizar y cuidar esta celebración fuertemente arraigada en la cultura juvenil. Este tipo de festividades, aunque no organizadas formalmente por las instituciones educativas, requieren de un marco responsable donde adultos y jóvenes puedan trabajar conjuntamente hacia un ambiente seguro y enriquecedor.

Finalmente, Débora Crisol, supervisora de Educación Secundaria en Viedma, resaltó que esta iniciativa no solo es necesaria sino también esencial, en un contexto donde estas celebraciones ya forman parte inherente del calendario escolar cada año. El mensaje es claro: educar y celebrar no son excluyentes; pueden y deben complementarse mutuamente dentro de un marco de respeto y cuidado mutuo.

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