Terrible: pasó más dos años preso por un robo que no cometió
El relato de José Alejo Bustamante es un desgarrador ejemplo de cómo la justicia a veces puede resultar en la condena de inocentes. Todo comenzó en agosto de 2022, en el momento en que este joven de 18 años recalaba en General Rodríguez sin haber completado sus estudios secundarios. Desesperado por conseguir empleo para ayudar a su familia, José había trabajado en múltiples oficios temporales como jardinero, repositor y albañil, confiando en la experiencia acumulada para buscar una oportunidad laboral estable.
Sin embargo, su vida dio un giro inesperado cuando fue detenido acusado de robo a mano armada, una sorpresa total para él y su entorno dada su hoja de antecedentes limpia. A pesar de su insistencia en declararse inocente, alegando que se trataba de un malentendido donde el verdadero perpetrador era otra persona, su libertad fue cercenada por casi dos años y medio.
El Tribunal N°3 de Mercedes finalmente exoneró a José en un juicio prolongado lleno de vericuetos y obstáculos. Acompañados por los esfuerzos decididos de su equipo de defensa, compuesto por los abogados Ricardo Canale y Roberto Schlägel, la verdad salió a flote. Desde el principio, los defensores presentaron evidencia sólida que testificaba que Bustamante trabajaba a kilómetros de distancia del lugar del crimen en la localidad de Pilar. Además, proporcionaron datos sobre el verdadero autor del crimen, reiteradamente desestimados por la fiscal encargada, generando así críticas severas sobre la puesta en marcha del sistema judicial y sus procedimientos.
En sus declaraciones a la prensa, Canale subrayó las fallas institucionales que llevaron a la injusticia que sufrió su defendido. Al extremo que consideraron accionar judicialmente en contra de las irregularidades que prevalecieron en el curso del juicio y acusaciones, incluyendo, quizás, la potencial manipulación de la declaración de la víctima.
Las circunstancias que envolvieron el incidente de robo solo añadieron intriga al caso. El 25 de agosto de 2022, un desafortunado evento tuvo lugar involucrando un intento de hurto de una yegua, donde el supuesto atacante dejó atrás una campera junto con una billetera conteniendo el DNI de Bustamante. Este crucial descuido sembró las semillas de su detención.
Sin embargo, testimonios contundentes y la localización telefónica contradijeron la versión que lo incriminaba. José relató que la campera que conectó su nombre al crimen había sido prestada a un conocido, Tomas González, sin estar al tanto de las intenciones del joven. Las declaraciones de Bustamante estuvieron respaldadas contundentemente por testimonios de colegas laborales que lo ubicaban lejos de la escena del crimen.