MALEN CURIPAN CANTARÁ EN INGLATERRA
Una mapu urbana y con piercing rumbo a Manchester
Pasó cierto tiempo
en el mismo lugar,
hasta que un buen día
se puso a escuchar
una melodía muy triste del sur,
que así le lloraba
desde su interior:
“Quien canta es tu carozo
pues tu cuerpo al fin
tiene un alma
y si tu ser estalla
será un corazón el que sangre
y la canción que escuchas
tu cuerpo abrirá
con el alba”.
Luis Alberto Spinetta, Durazno sangrando.
“Soy mapuche”, afirma Malen Curipan.
Tiene diecisiete años y nació en Bariloche.
Es música y poeta.
Por el lado del do, re mí, fa, sol, la, sí, debe decirse que es parte de una banda harcore punk llamada Tsunami, pero también lleva adelante un proyecto solista de aire folk, con guitarra y voz.
“La música ha estado presente en mi vida desde siempre. Mi viejo –Javier– es músico, y yo a los tres o cuatro años iba al jardín y cantaba con él Durazno sangrando, de Luis Alberto Spinetta”, dice.
El Flaco, justamente, está entre los artistas que suele escuchar, en un collage sonoro donde también entran bandas como Loquero y Eterna inocencia.
Malen, este año, fue convocada a participar de un festival que se llevó a cabo en Bariloche, donde convergieron artistas de Río Negro, Neuquén, Chubut y también chilenos, con la temática mapuche como factor común.
Ese espacio contó con el impulso de la Universidad de Manchester, Gran Bretaña, y el auspicio de su par de Río Negro.
La iniciativa fue parte de un proyecto de investigación académica de la casa de altos estudios británica denominado Indigenous Youth Cultures and New Media in Latin America (Culturas Juveniles Indígenas y Nuevos Medios en América Latina), financiado por el Arts and Humanities Research Council (AHRC), un consejo de investigación del Reino Unido que apoya la investigación y los estudios de posgrado en artes y humanidades.
La propuesta explora las formas en las que diversos artistas se identifican como kichwas (indígenas ecuatorianos) y mapuches, puntualizándose en particular en los creadores jóvenes y el modo en que utilizan las redes sociales e Internet para todo lo vinculado con sus productos culturales.
La dirección del proyecto pertenece a Ignacio Aguiló, argentino radicado en Inglaterra especialista en estudios latinoamericanos de la Universidad de Manchester, junto a Laura Kropff, de la Universidad de Río Negro, y María Moreno, de la Universidad FLACSO de Ecuador.
En el marco de la investigación del proyecto, se organizaron encuentros culturales como el citado festival en Bariloche y también otro en la ciudad ecuatoriana Otavalo.
Asimismo, se llevarán a cabo dos acciones en Manchester en febrero de 2025, entre las que se encuentra lo que, desde la organización, definen como un minifestival en el Instituto Cervantes, con presentaciones del grupo de hip hop kichwa Runa Rap, un colectivo artístico de Liverpool y, precisamente, la cantautora mapuche Malen Curipan.
Malen, en el contexto de su participación en el encuentro musical y teatral que se desarrolló en Bariloche, mantuvo diversas entrevistas con representantes de la Universidad de Manchester y fue seleccionada para actuar en aquella ciudad británica.
“Hasta ahora, lo más lejos que viajé fue a Chile... y en auto”, sonríe ella.
“Buscaban pibes dedicados al arte activos en las redes sociales, que militen de esa forma”, explica, aludiendo a la cuestión mapuche.
Justamente, cuando la entrevistaron, quienes se acercaron desde la universidad británica le comentaron que no les había resultado fácil encontrar exponentes de ese perfil en la Argentina. “Me puse a pensar y la verdad es que no hay muchos artistas mapus que sean realmente jóvenes, la mayoría es gente más grande; en Chile sí se ven en mayor cantidad”, apunta Malen, a quien se la puede ubicar en Instagram como @pukka.malen.
La joven indica que es la primera en su familia, generacionalmente, “que se reconoce mapuche”.
“Mi proyecto solista se trata un poco de eso, de intentar romper el silencio”, cuenta, y explica que durante diciembre tiene pensado grabar un disco sobre la temática, “con un concepto de recorrido, donde se empieza con la angustia y se termina con la aceptación”.
La idea es registrar cinco canciones y un poema, en el que, a partir de la metáfora de un telar, expresa cómo el “tejido” de la identidad fue abarcando su ser hasta autodescubrirse como mapuche.
“En mi familia siempre tuvimos cosas que son súper mapu, pero mi viejo nunca terminó de admitir que lo es. Recién ahora, con todo este movimiento que estoy haciendo, lo está empezando a aceptar, pero aún no lo escuché decir que es mapuche”, señala.
En tal sentido, expone que, por ejemplo, le enseñaron que no había que tirar piedras al agua porque se molesta al ngen (espíritu) que la habita, algo claramente vinculado a la creencia indígena, sin embargo, su papá insistía en que ellos no eran mapuches.
“Mi viejo tiene un discurso, que ahora no se lo estoy escuchando porque parece que se lo estoy rompiendo, de que no somos mapuches, sino araucanos. Él piensa que es algo diferente, pero se trata de lo mismo”, advierte.
Malen habla de cierta contradicción que divisa en su padre, por quien viene su sangre mapuche (su mamá tiene un apellido –Mendoza– que la joven indica que, en general, se vincula a quienes participaron de la Campaña del desierto: “Llevo mezcla de los mapus y los genocidas”, dice, aunque con una sonrisa).
En cuanto a esa paradoja que advierte en el papá, cita como ejemplo, precisamente, lo de transmitir ciertas costumbres sin reconocer el origen ligado al pueblo indígena.
Malen, en su búsqueda personal, comenzó a preguntar: “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos?”. Así, la respuesta paterna llegó envuelta en historias vinculadas a su abuelo, ante lo que la muchacha no duda en sostener: “De a poco, me fui dando cuenta de que éramos remapu”.
Pero, según narra la joven, preguntarle al papá sobre el pasado “significa mucho dolor para él”.
“Es como meterle el dedo en la llaga”, ahonda, refiriéndose a problemáticas que el hombre vivió en relación a sus padres.
Más allá de esa imposibilidad de profundizar en el tema de ese modo, en ella siempre estuvo latente un impulso por relacionarse con aquella cultura de los pueblos preexistentes.
Por ejemplo, en cuarto grado juró la bandera argentina, pero también la mapuche, sin encontrar, en aquel momento, una razón para su decisión.
“Hay un montón de familias que no se reconocen como mapuches por todo el silencio que tuvieron que atravesar los antepasados. Siento que hay que hacer un laburo importante de reconocimiento, empezar a autoafirmarse mapu y mantenerse orgulloso de las raíces, no sentir vergüenza”, reflexiona Malen, que, de seis hermanos, es la única que explora ese signo identitario.
Por otra parte, cabe aclarar que, al observarla, el preconcepto que puede haber sobre las personas de origen indígena, en relación a un perfil visual, debe hacerse a un lado. Lejos de llevar prendas que se asocien a la cultura mapuche, viste minifalda y tiene un aire rockero, con el cabello teñido y un piercing en la nariz.
“Hay muchas formas de ver las identidades. Llevar una ropa tradicional no me hace más mapuche”, afirma.
“Yo soy mapu, como también la persona que vive en el campo. Somos lo mismo, pero diferente”, sostiene, y se define como “mapurbe”, porque reconoce el germen mapuche más allá de que se encuentre en la urbe.
“Fuimos desplazados de nuestro lugar de origen a la ciudad, y ahora vivimos acá por todo el contexto histórico que tuvimos que sufrir”, desarrolla.
Malen es multinstrumentista, pero no toca instrumentos indígenas, aunque le agrada el sonido de varios.
Tiene habilidad con la guitarra, el bajo, el contrabajo y el piano, además de haber pasado en algún momento por el violín.
La joven, para poder estirar un poco la estadía en el antiguo continente y solventar diversos gastos (hablamos de “cifras europeas”), organizó una jornada musical para el viernes 6 de diciembre en el centro cultural La Patriada, de Brown 1444, con la actuación de diversas bandas del under (“el ámbito donde me muevo”, puntualiza): Enigma, Simbiontes, Debajo de los restos, Balde, Augurio y El resto. Las entradas anticipadas pueden adquirirse en España 334.
Cabe resaltar que lo de la organización de este festival no es casual. La muchacha tiene pensado estudiar, en un futuro no tan lejano, “gestión cultural”.
Ya sobre el final de una charla extensa, el periodista deja caer una pregunta más, para redondear un perfil de su personalidad:
–Malen, ¿podríamos decir que sos una mapu urbana… con piercing?
–Sí, totalmente –afirma y ríe.