2024-12-03

El Gobierno aumentó el precio de la garrafa de gas

Nuevo golpe al bolsillo.

En un movimiento que ha suscitado diversas reacciones, la Secretaría de Energía ha implementado un considerable aumento de los precios de referencia para las garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) y para los productores de este recurso esencial. Este incremento, establecido bajo la Resolución 394/2024 y hecho público a través del Boletín Oficial, ha encendido alarmas en múltiples sectores debido a su impacto potencial sobre la economía nacional, específicamente en los hogares más afectados por la inflación.

Según lo informado, las garrafas de 10, 12 y 15 kilos, incluidas en el Programa Hogar, han experimentado un aumento de precios que alcanza hasta el 23,52%. Estos cambios han sido impulsados por un significativo aumento en los costos a lo largo de toda la cadena de suministro, que abarcan el fraccionamiento, la distribución y finalmente, el comercio al por menor. De tal manera que, a partir del 1 de diciembre, una garrafa de 10 kilos ahora tendrá un precio de referencia de $10.500, la de 12 kilos subirá a $12.400, y una de 15 kilos ascenderá hasta $15.750.

Además, el ajuste no se limita a los consumidores domésticos, ya que los productores de GLP también enfrentan un aumento del 75% en los precios de vente al por mayor de butano y propano. Estas medidas destacan el propósito de emparentar los precios internos con el paridad de exportación (PPE), estableciendo valores de hasta $420.000 por tonelada para estos insumos. Según comunicaciones de la Secretaría de Energía, la decisión tiene por objetivo ajustar el precio de la garrafa para que refleje con mayor precisión los costos del proceso de producción y distribución, intentando garantizar así el abastecimiento continuo para los consumidores.

 

 

El alineamiento de los precios con los estándares internacionales ha sido defendido como una estrategia crucial para prevenir futuros desabastecimientos y corregir los desequilibrios en el mercado que se han gestado a lo largo de los años debido a la prolongada falta de ajuste de los precios según la inflación. Este contexto ha creado tensiones múltiples: mientras se busca asegurar el suministro para los sectores vulnerables, se aviva el debate sobre las consecuencias económicas que enfrentan los consumidores ya presionados por otras alzas nacionales.

El incremento de los precios de GLP no solo refleja la necesidad de ajustarse a un entorno financiero que haga posible la manutención de la infraestructura de gas, sino también significa una prospectiva para la política energética del país en busca de simplificar y eficientizar un sistema que es crucial para la economía doméstica de miles de usuarios argentinos. No obstante, esta decisión ha reavivado la crítica de sectores que demandan políticas de subvención más agresivas para mitigar el impacto de estas modificaciones de precios sobre el bolsillo del usuario promedio.

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