Patricia Bullrich y Pullaro fueron amenazados a través de un video por un grupo narco-terrorista
El clima político y la seguridad en Argentina enfrentan un revés impactante con la reciente difusión de un video donde una organización narcoterrorista amenaza de muerte a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. La información fue corroborada oficialmente este domingo, y las repercusiones no tardaron en hacerse sentir en todos los niveles gubernamentales.
La Oficina del Presidente, liderada por Javier Milei, no demoró en reaccionar, emitiendo un contundente comunicado a través de la red social X. La declaración enlazó las imágenes recibidas con una "organización narcoterrorista todavía no identificada" y calificó la situación como "una clara amenaza terrorista". Esta acción, indicaron, busca sembrar el terror tanto en la población como entre las autoridades elegidas democráticamente.
El gobierno expresó una postura firme frente a estas intimidaciones, enviando un mensaje desafiante a aquellos que buscan desestabilizar el país: "no se equivoquen, con nosotros nunca podrán. En la Nueva Argentina no hay espacio para la violencia armada. Si proceden serán enfrentados con todo el peso de la ley". Estas palabras marcan una línea clara de resistencia y rechazo ante cualquier manifestación de violencia que altere el orden y la seguridad nacional.
La viralización del video no solo ha encendido las alarmas en el ámbito gubernamental, sino también en toda la sociedad. Las escenas muestran a un grupo de jóvenes, armados con fusiles y pistolas, declarando su afiliación a grupos narcotráficantes mientras lanzan amenazas directas a Bullrich y Pullaro. Las acciones de la ministra referidas a la política contra la delincuencia en Rosario parecen haber desencadenado la ira de estas organizaciones.
En el impactante video, uno de los encapuchados intercepta el mensaje con un brutal comentario: "Estamos internados acá en Buenos Aires. Vamos a empezar a dejar muertos acá". Esta amenaza explicita un trasfondo de violencia y territorialidad exacerbada que viene arrastrando Rosario y otras partes del país. Cuando el mismo individuo arroja sus acusaciones contra Bullrich, calificándola de "vieja mafiosa" y acusiéndola de liderar una banda, el contexto parece volverse más oscuro y personal, incrementando la tensión y la incertidumbre entre la ciudadanía y el gobierno.