2024-12-02

UNA HISTORIA DE PERSEVERANCIA

Nina es la primera mujer chofer de micros de larga distancia y trae pasajeros a la Patagonia

Nina Álvarez es de Mendoza y a los 11 años, se subió al micro que conducía su papá. Estar adentro de ese vehículo, notar su puerta y la presencia que tenía el conductor, le generó un fuego en el corazón, que terminó de convertirse en una fogata.

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En ese momento supo que era lo que quería hacer y planificó su camino hasta lograrlo. “El 13 de septiembre de 2023 realicé mi primer viaje larga distancia desde la ciudad de Mendoza a Neuquén. Toda mi vida soñé con manejar un doble piso”, comentó a Infobae. Así, a los 33 años, se convirtió en la primera mujer en Argentina en conducir un vehículo de ese porte.

 “Cuando manejo siento paz porque no sólo estoy cumpliendo un sueño al que le puse muchas ganas sino que esta es mi pasión, mi vocación”, aseguró.

 

“Papá, quiero ser chofer como vos”

Desde que supo que de grande quería manejar un micro, Nina tuvo el apoyo incondicional de su papá. Fue el primero en saber que su hija se había transformado en su colega. Como padre le pide que se cuide cada vez que sale a la ruta y como colega le da consejos.

“Lo primero es la gente. Hay que cuidarla y hacer todo para que disfruten del viaje”, le recomendó y ella se esmera para que así sea. “Cuando baja del micro, la gente me saluda y agradece por haber tenido un viaje lindo y sereno”.

Haciendo un repaso del último año y medio en su vida, cuando comenzó a conducir micros de larga distancia, cuenta: “Tuve la posibilidad de romper esta barrera y convertirme en la primera mujer chofer del país, lo que me llena de orgullo. Esto lo traigo en la sangre sin dudas, porque mi abuelo también era chofer: manejaba camiones enormes”.

Su primer viaje, saliendo de la provincia de Mendoza, fue en septiembre de 2023. “Fue un servicio contratado de una empresa petrolera y me tocó llevar a todos hombres desde Mendoza a Neuquén. Fue un poco difícil, al principio, pero tuve muy buena aceptación”, reconoció.

La noche previa le costó un poco dormir. “Tuve mucha ansiedad, nervios y hasta un poco de inseguridad, era la primera vez que hacía un viaje largo, pero por suerte me tocó salir con una persona que tenía mucha experiencia en ese tipo de viajes”.

 Dijo que manejar es su cable a tierra, su vocación. El viaje más largo fue desde Mendoza hasta la terminal de Liniers, Buenos Aires. “En total, fueron 13 horas y 20 minutos. Y comparando con el viaje a Neuquén, que es otro de los que hago en forma cotidiana, las rutas son muy distintas”.

 Para salir a la calle con el vehículo de gran puerta entrenó todos los días. “Tenía prácticas y teoría sobre cómo es el manejo de un coche tan grande, hice cursos de manejo defensivo, que es el que piden realizar para saber cómo actuar en caso de alguna anomalía. Esto es cómo llevar el coche si hay ráfagas de viento muy fuerte, qué hacer en caso de las neblinas, de tormentas abundantes, qué hacer en caso de que el coche se dañe, cómo actuar primero”.

Durante ese año de capacitación, Nina le puso todas las ganas porque esperaba que llegara el día para poder salir a la ruta. “Siempre lo tuve como un proyecto personal, por eso, cuando ingresé en la empresa, el día que hice una prueba de manejo consultado si después me daban la posibilidad de capacitarse justamente para los autos grandes y me dijeron que sí”.

Para Nina, que sueña ahora con llevar a su padre, lo mejor es cuando los pasajeros reconocen su tarea. “No hay mayor satisfacción a la que siento cuando se despiden y agradecen porque no tuvieron sobresaltos, se sintieron tranquilos. Y darme cuenta de que todos están durmiendo es una buena señal porque significa que pueden descansar en el viaje. Esas cosas reconfortan bastante”, finalizó.

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