LA PAREJA REVIVIÓ UNA TARDE QUE LES CAMBIÓ LA VIDA
Habló la turista que perdió la pierna en el Jacob: "No nos enteramos nunca del alerta meteorológico"
Hace dos años Lucila e Iván, una pareja de turistas quedaron inmersos en un impresionante alud en la bajada del lago Jacob. Debido a esta tragedia natural Lucila perdió una de sus piernas viviendo una experiencia inolvidable.
"Siempre hacíamos senderos para caminar y conocer lugares increíbles. La noche anterior nos habíamos quedado en el Refugio San Martín y fue el cielo más lindo que vi en mi vida, era todo perfecto, estar sin señal, desconectados de todo y conectados sólo con la naturaleza. A la mañana siguiente emprendimos la vuelta. Hacía mucho calor y cuando empezamos a bajar se veían nubes grises hasta que empezó a llover. La lluvia enseguida pasó a ser granizo que caía tan fuerte que nos dolía. Desde el día anterior no teníamos señal así no nos enteramos nunca del alerta meteorológico de Parques Nacionales", comentó Iván a "Historias Únicas" de Telefé Noticias.
Iván iba adelante en el descenso y fue quien contó que "nos faltaban dos kilómetros para llegar y cuando cruzamos por un arroyo que era un hilo de agua escucho un estruendo de mi lado izquierdo. Miro para arriba y veo que bajaba un arroyo haciendo una curva con agua, barro, piedras, árboles enteros, ramas y vegetación. Ahí es cuando le grito a ella pero ya no podía retroceder y veo que tenía agua hasta el torso".
Lucila en ese momento comentó que "siempre estuve consciente y en un momento sentí que las piedras me aplastaban las piernas. Pensé que perdía las dos piernas, sentía que todo se llenaba de agua hasta que en un momento salgo a la superficie y siento un calor en la pierna. Cuando miro tenía el pie colgando y la otra pierna estaba golpeada pero bien, así que con esa pierna fui hasta una roca y empecé a gritar".
Iván cuenta que escuchó la voz de Lucila y se acercó a donde estaba ella: "me saqué la remera y le hice un torniquete que no estaba bien hecho pero fue lo que pude hacer. En todo momento trataba de mantenerla despierta cuando de manera milagrosa apareció Juan, que era otra persona que también estaba realizando el descenso del refugio. Desde su teléfono pudo pedir rescate y el primer rescatista que llegó al lugar me dijo que no tenía lugar para los dos porque el helicóptero era sólo para ella. Así que le di un beso y le dije que la amaba y que la veía en el hospital, que iba a estar todo bien. Agarré mi mochila y cuando empecé a bajar vi pasar el helicóptero por mi cabeza, ahí pedí por favor que se salve que no me tenía que dejar solo".
Lucila cerró el relato contando que "sentí ese beso y después de ahí estuve cinco meses sin caminar pero cuando volví la sensación fue hermosa. Aprendí que no hay que preguntarse el porqué, si hubiera hecho eso hubiera caído en un espiral del que no hubiera salido jamás. Usé lo que me pasó como un impulso para seguir con mi vida" e Iván cerró diciendo "gracias por no rendirte en ningún momento y gracias por no dejarme solo".